Nuevo campanario Aguadulce podrá lanzar pronto las campanas al vuelo

  • La iglesia de la Virgen del Carmen, sin torre, tendrá campanario 38 años después gracias en buena medida al empeño de su párroco

  • Está previsto que la obra finalice el próximo octubre, aunque habrá que esperar a las campanas, que se construyen en Murcia

La obra del campanario está muy avanzada. La obra del campanario está muy avanzada.

La obra del campanario está muy avanzada. / Norberto López

Uno piensa que no hay iglesias sin su campanario hasta que se topa con la de Aguadulce, un templo tan singular que a muchos ni siquiera les parece una iglesia. Con forma de anfiteatro y sin torre, su diseño redondo fue revolucionario en el momento de su nacimiento, a principios de los años 80, impulsado por Fernando Berruezo y diseñado por el reputado arquitecto Antonio Ortiz Gacto. Sin embargo, aquel proyecto que posibilitaba que el, por entonces incipiente, núcleo roquetero (decretado como parroquia en 1.976) pasaba de contar únicamente con una pequeña ermita a poder albergar a cientos de fieles en el nuevo templo, se quedó incompleto.

Nunca llegó a materializarse el campanario, que formaba parte del proyecto original ideado como exento del edificio principal, pero que no pasó de ser un mero boceto jamás levantado. Hasta que a la parroquia de Aguadulce llegó en 2012 su responsable actual, el párroco Antonio Jesús Martín Acuyo, a quien bien se le podría apodar como el ‘cura de las obras’, porque allá donde va deja su impronta en forma de restauración, reforma o, como es el caso... nueva construcción.

El cura de Aguadulce es muy popular y querido en el núcleo roquetero. El cura de Aguadulce es muy popular y querido en el núcleo roquetero.

El cura de Aguadulce es muy popular y querido en el núcleo roquetero. / D. A.

Aguadulce tendrá campanario, por fin, 38 años después. La obra se inició en diciembre de 2019 y está muy avanzada. Tanto, que está previsto que se finalice el próximo mes de octubre, aunque su inauguración depende de otros factores, como por ejemplo que se acaben las campanas, que actualmente se están fabricando en Murcia. “Serán tres, y pesarán 360, 200 y 124 kilos”, enumera con exactitud don Antonio, quien pese a su juventud –apenas es ‘cuarentón’ desde el año pasado– ha tenido tiempo ya de promover la reconstrucción de la iglesia de Los Gallardos; una restauración de un templo catalogado como Bien de Interés Cultural en Cuevas del Almanzora; y, más recientemente, la de la iglesia de Felix, también BIC, reinaugurada el pasado mayo y de la que actualmente es también párroco.

"El signo característico de un pueblo es escuchar las campanas de fondo y eso al fin se va a poder tener en Aguadulce, es un bien para todo el pueblo"

El empeño del cura tiene mucho que ver con que la obra del campanario vaya a ser, y de hecho sea, una realidad. “Cuando yo llegué a Aguadulce comprobé que no había forma de avisar a los fieles o de identificar que esto es una iglesia, muchos no la identifican porque no tiene una forma común”, cuenta. Entonces, “hablé con varios arquitectos y nos hicieron hasta cuatro proyectos”. Había proyectos, pero se necesitaban permisos, claro. Y, lo que es casi más importante, financiación. Tanto la Diócesis como el alcalde roquetero, Gabriel Amat, apoyaron la idea y la ilusión de contar con el campanario comenzó a hacerse carne a partir del pasado 2019.

“El 26 de marzo de 2019 se firmó el decreto del obispado autorizando la construcción”, continúa Martín Acuyo. Ese mismo año llegó la primera subvención municipal (70.000 euros) y en diciembre se inició la obra, basada en el boceto original que ideó Ortiz Gacto aunque con una novedad muy reseñable: “aunque la torre seguirá estando exenta del templo, sin embargo estará unida por una de las puertas, y la base del campanario será a su vez una capilla”.

El Ayuntamiento ha aportado 135.000 euros hasta el momento, además de numerosas donaciones y acciones como la venta de mascarillas con la imagen de la Virgen del Carmen o de llaveros ocn réplicas de las campanas

Este año el Ayuntamiento ha aportado 65.000 euros, y don Antonio espera que haya una tercera subvención para terminar de financiar un proyecto en el que también han colaborado, y mucho, los fieles de la parroquia. “Además de las donaciones que cada uno ha estimado dar, nosotros hemos hecho varias acciones con una gran respuesta, como es el caso de las 2.000 mascarillas homologadas y con la imagen de la Virgen del Carmen que hemos vendido, o los 350 llaveros con una réplica de una de las campanas”. Todo suma para un proyecto que se irá por encima de los 200.000 euros y que, entre otras cosas, permitirá tener las mejores vistas de Aguadulce.

El Ayuntamiento de Roquetas sufraga gran parte del coste de la obra. El Ayuntamiento de Roquetas sufraga gran parte del coste de la obra.

El Ayuntamiento de Roquetas sufraga gran parte del coste de la obra. / Norberto López

“Cuando uno entra en un pueblo busca por lo alto y el campanario es la forma de distinguir dónde está la iglesia. Las campanas antiguamente avisaban de fuego, de tormenta, de muerte… y avisan de la celebración de la Eucaristía. El signo característico de un pueblo es escuchar las campanas de fondo y eso al fin se va a poder tener en Aguadulce, es un bien para todo el pueblo”, se congratula. Lo que no tendrá el nuevo campanario es reloj: “no se va a dar la hora, no habrá reloj porque hoy todo el mundo lo lleva en el móvil o en la muñeca y no es necesario”.

Réplica de una de las campanas, vendida en forma de llavero para colaborar con el coste de la construcción. Réplica de una de las campanas, vendida en forma de llavero para colaborar con el coste de la construcción.

Réplica de una de las campanas, vendida en forma de llavero para colaborar con el coste de la construcción. / D. A.

El esperado campanario será también la torre de la pandemia, pues se está levantando en plena crisis sanitaria. Esto ha hecho que se produzca algún retraso porque, asegura el cura, “las empresas no han podido servir los materiales al cien por cien”. Quien sí ha estado sin parar durante la crisis ha sido el propio sacerdote y los servicios ofrecidos a través de Cáritas Parroquial o la Hermandad de la Virgen del Carmen: “Hemos dado de comer a más de 500 familias durante el confinamiento y lo seguimos haciendo, ayudando a mucha gente. Aunque no hubiera cultos, no paramos”. Un repique de campanas por todas las buenas acciones será posible muy pronto. El cura de Aguadulce, sin duda, tendrá buena parte del mérito.

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