Asesinato por un 'vuelco de hachís' en Roquetas: "Los sicarios hicieron un seguimiento a la víctima"

Se celebra el juicio con seis acusados para los que se piden penas de entre 23 y diez años de cárcel

Detenido en Roquetas un ladrón que robaba bolsos a ancianas cortando las asas con un cuchillo

Juicio del crimen de Rquetas de Mar por un supuesto asesinato encargado a sicarios.
Juicio del crimen de Rquetas de Mar por un supuesto asesinato encargado a sicarios. / EUROPA PRESS
Europa Press

30 de enero 2026 - 19:58

La Guardia Civil ha incidido este viernes en los indicios hallados en torno al asesinato de un hombre en enero de 2021 por un supuesto 'vuelco' de hachís en Roquetas de Mar al considerar que la víctima fue sometida a "un seguimiento en toda regla" por sus sicarios tras haberse citado con uno de los dos hermanos acusados de encargar el crimen, lo que habría servido como señuelo para estar al tanto de sus movimientos.

Así lo ha trasladado el responsable del equipo de homicidios de la Policía Judicial de la Guardia Civil durante su declaración en la segunda sesión del juicio con jurado que se dirige contra seis acusados, entre los que se encuentran dos hermanos como supuestos autores intelectuales, los dos presuntos ejecutores y otros dos aparentes colaboradores.

El mando de la Guardia Civil ha defendido la investigación realizada frente a las preguntas de las defensas, que han trasladado sus sospechas sobre que no se exploraran todas las líneas de investigación y quedaran hipótesis abiertas; dudas que, razonadas, podrían exculpar a sus clientes de los delitos de asesinato por los que les piden penas de entre 23 y diez años de cárcel.

El instructor del atestado ha detallado a preguntas de la Fiscalía la compleja investigación que se dilató durante casi tres meses y que partió de la llamada de una testigo, quien alertó el mismo día de los hechos que había visto desde su coche cómo dos encapuchados disparaban a otro conductor en la vía de servicio de Las Colinas de Aguadulce antes de abandonar la zona en un viejo y oscuro vehículo tipo berlina.

A partir de dicha llamada, que se produjo a las 18,19 horas del 3 de enero de 2021 --apenas cinco minutos después de los hechos--, los investigadores realizaron una reconstrucción con base a las pistas e indicios que fueron recopilando para intentar dar con los supuestos responsables del crimen.

El jefe de la investigación ha detallado así que la hora de los hechos y la dirección hacia la que escapó el vehículo sospechoso fueron "claves" para poder dar con el tipo de vehículo identificado por la testigo, ya que solo había tres posibles vías de escape y todas ellas se encontraban monitorizadas con cámaras de control del tráfico o de videovigilancia privada.

Así, mediante un visionado de las imágenes, advirtieron la presencia de un coche sospechoso BMW 320 "antiguo", "negro" y "con las llantas doradas" como única berlina que salió de la zona, por la rotonda del Edificio Carrida, sobre las 18,16 horas, esto es, apenas unos instantes después de que se produjeran los disparos.

Los agentes comprobaron más tarde cómo, antes del tiroteo, este vehículo había realizado durante unos 45 minutos un "seguimiento en toda regla" y "sin ningún género de dudas" al vehículo de la víctima, desde la rotonda del centro comercial Gran Plaza hasta el lugar del suceso, situado a casi siete kilómetros.

"Seguían técnicas de seguimiento policial", ha valorado para precisar cómo los ocupantes de dicho vehículo mantenían las distancias y los tiempos de espera técnicos para no ser detectados por la víctima, quien recibió un disparo en el cuello cuando iba con otros dos ocupantes que salieron del vehículo y escaparon de la zona a pie.

El seguimiento realizado por los agentes les permitió localizar ese mismo coche de llantas doradas a los pocos días mientras era conducido por uno de los presuntos sicarios en La Mojonera. Cuando fue intervenido meses después, ya le habían sido desmontadas las llantas doradas, que fueron encontradas en el garaje que usaba a modo de taller uno de los supuestos colaboradores.

El instructor ha justificado a preguntas de una de las defensas que se decidió en un primer momento no intervenir el coche aunque ello pudiera haber permitido a Criminalística hallar restos de los disparos en el interior. "Eso sería una investigación rápida y chapucera, no es la forma de trabajar de la Guardia Civil ante un hecho grave", ha justificado.

Amenazas y reproches a través de mensajes

De forma paralela y tras identificar a la víctima, los investigadores pudieron entrevistarse con la esposa del fallecido, quien se alojaba en un hotel de la zona después de que, según su relato, hubieran huido de Vera por amenazas derivadas de una supuesta deuda. Fue en una segunda declaración cuando indicó a los agentes que, el día de los hechos, se disponía a quedar con uno de los dos hermanos investigados.

En concreto, y conforme a su testimonio, explicó a los agentes que su marido había tenido problemas con S.A.M. derivado de un supuesto robo a "unos franceses" que habían sido introducidos por el investigado. Asimismo, aseguró que ambos habían mantenido conversaciones por Messenger con "amenazas" de todo tipo hasta pocos días antes del crimen.

Del teléfono de la víctima se extrajeron ocho mensajes de audio entre M.A.M y la víctima, quienes concertaban una cita el mismo día de los hechos. "Se hablaba con un lenguaje convenido de que —la víctima— le iba a llevar una pieza de droga", ha explicado el instructor.

La investigación también permitió recuperar el chat entre S.A.M. y el muerto, con un total de 167 mensajes desde el 17 de noviembre hasta el 31 de diciembre de 2020 en el que el primero, según la Guardia Civil, le reprochaba al otro un "robo de droga", le llamaba "ladrón" y le reclamaba el pago de 50.000 euros. También constan cuatro últimos mensajes que, según los expertos del Instituto Armado, fueron borrados por el acusado y cuyo contenido no se pudo recuperar.

Las pesquisas policiales, una vez identificados los posibles sospechosos, permitieron a los agentes localizar a los supuestos implicados a la hora del crimen e intervenir sus contactos y comunicaciones, mediante lo cual vinculan la supuesta participación de los sospechoso.

Las intervenciones telefónicas revelaron que los acusados activaron hasta tres nuevos teléfonos dos horas después del crimen, todos ellos con numeración correlativa. Al menos dos de ellos se activaron en La Mojonera, desde donde el conductor de la berlina implicada habría contactado con su supuesto acompañante. La posición de sus anteriores teléfonos también revelaría, a juicio de los agentes, que habían pasado la tarde juntos.

Los agentes se centraron en la figura del supuesto segundo sicario, que conforme a su registro telefónico contactó apenas 45 minutos después del crimen con S.A.M. mediante cuatro llamadas, la última de ellas supuestamente desde el mismo barrio de Las Colinas donde se produjeron los disparos.

Los investigadores sospechan que este acusado, en cuya vivienda se encontró una caja con munición compatible con el arma usada para el crimen --faltaban solo cuatro balas y los testigos declararon haber escuchado entre tres y cinco disparos-- acudió al lugar del tiroteo para verificar la muerte del objetivo e informar a los autores intelectuales del mismo.

La Guardia Civil sometió a este segundo acusado de la ejecución de la víctima a una constante vigilancia. Según sus averiguaciones, el sospechoso tenía una "relación estrecha" y "casi diaria" con los hermanos implicados, de modo que incluso conducía un coche que figuraba a nombre de la madre de ellos dos.

La investigación se torna más difusa en cuanto al papel de los dos supuestos colaboradores que habrían actuado desde otro vehículo para dar apoyo a los presuntos sicarios, ya que ninguna cámara o testigo los vio, toda vez que la triangulación de sus teléfonos no es determinante para ubicarlos en la zona.

Así, y aunque constan llamadas entre ellos y los presuntos autores materiales del homicidio minutos antes de los hechos, los investigadores no disponen del contenido de dichas llamadas para acreditar de una forma más fehaciente que formaban parte del plan.

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