Almería viaja 2.000 años en el tiempo: así era un paseo por la ciudad de Baria

Las investigaciones de Luis Siret en esta zona permiten que hoy en día se pueda imaginar cómo era caminar por estas calles hace más de 2.000 años

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Baria, actual Villaricos, recreada con inteligencia artificial. / Laura Rodríguez

La ciudad de Baria, perfectamente ubicada en el margen izquierdo de la desembocadura del río Almanzora y bien comunicada con otras ciudades del Mediterráneo por mar y a través del río y la Depresión de Vera con el interior, destaca como antigua fundación fenicia junto al mar, donde actualmente se halla, en parte, el núcleo urbano de Villaricos.

Para conocer el pasado histórico y el patrimonio de Villaricos, la asociación Unidos por Baria ha recreado un recorrido por cómo habría sido la ciudad, mediante aproximaciones ficticias realizadas con inteligencia artificial. Estas recreaciones han sido elaboradas a partir de los datos recopilados en distintos artículos y excavaciones arqueológicas, la disposición actual de los restos conservados y los mapas existentes sobre la organización urbana de la ciudad de Baria.

Fundada en el siglo VII a.C. por los fenicios, Baria se desarrolló más tarde bajo dominio romano. Sus calles eran estrechas e irregulares, flanqueadas por casas de adobe y piedra con cubiertas planas, donde la vida cotidiana y el trabajo convivían día tras día. Además, la ciudad contaba con un santuario dedicado a la diosa Astarté, una de las principales divinidades fenicias.

La ciudad gozaba de una ubicación privilegiada y disponía de recursos mineros y agrícolas, ejerciendo gran repercusión comercial en el Mediterráneo Occidental y control sobre las minas de hierro, plomo y cobre de Sierra Almagrera, así como sobre las fértiles vegas surcadas por los ríos Almanzora, Antas y Aguas. Pronto se consolidó como ciudad portuaria y, con la llegada de los romanos, estuvo muy ligada al comercio marítimo, las salazones de pescado y la conexión con otras ciudades mediterráneas.

En el siglo VI a.C., la colonia de Baria, al igual que otras colonias fenicias en occidente, se constituyó como ciudad-estado, lo que llevó a un aumento de población y un importante desarrollo urbanístico, alcanzando unas seis hectáreas.

Los únicos restos visibles de la ciudad fenicio-púnica corresponden al área de necrópolis, al norte de la ciudad, con una amplia extensión espacial y cronológica: las tumbas más antiguas se remontan al siglo VI a.C. Se trata de tumbas monumentales, hipogeas, con cámara excavada o semiexcavada en la roca, revestidas de muros de mampostería enlucidos y pintados, con pasillo de acceso con o sin peldaños, puertas de madera y protegidas por losas de piedra.

La conquista romana supuso un cambio radical: Baria se convirtió en civitas stippendiaria, es decir, una ciudad que pagaba tributos a Roma, que además confiscó sus minas y cerró la ceca donde la ciudad acuñaba su moneda.

El descubrimiento de Baria se realizó por las excavaciones que en 1890 llevó a cabo el investigador Luis Siret en esta zona, gracias a las que hoy en día podemos imaginar cómo era caminar por estas calles hace más de 2.000 años, y comprender que Baria ha sido una ciudad con una gran relevancia de la cual nos queda mucho por descubrir.

El descubrimiento más reciente: una dársena

A los importantes restos hallados en las numerosas excavaciones realizadas desde el s. XIX, hay que sumar el más reciente: la aparición de restos que señalan la existencia de una posible dársena del puerto fenicio. De confirmarse las conclusiones preliminares de la arqueóloga Teresa Fernández Azorín, este sería un descubrimiento único, ya que solo existe algo parecido en Chipre y Massalia (Marsella).

Este hallazgo se llevó a cabo en la última excavación que se hizo en el sector 9, en una de las parcelas inscritas en el Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz por la Junta el 14 de febrero de 2005, y cuya protección el Tribunal Supremo anuló en marzo de 2015 para una parcela esencial del solar.

En dicha parcela, ha aparecido recientemente una dársena única en la península que la asociación ha recreado en imágenes con una vista desde el interior del pueblo hacia el mar, en la que se puede apreciar que el agua del mar entraría un poco tierra adentro en lo que hoy se conoce como la Cala Siret.

Los fenicios/ púnicos habrían construido un espacio con muros en esta dársena para resguardar los barcos, una zona con atarazanas para subir los barcos y repararlos como si fuese un astillero. En las cercanías de la atarazana habría varias balsas de salazones. Por lo cual el entorno de la ciudad de Baria no se podría entender sin este sector y dársena.

Además, en otras fotos se pueden ver elementos típicos de cómo serían las calles de Baria, algunas balsas de salazones en la zona de la costa, ánfora y vasijas de almacenaje, Sierra Cabrera al sur...

1/6Recreación de la dársena de Baria / Martín Grima
2/6Imágenes creadas con IA sobre cómo sería la ciudad de Baria, en la actual Villaricos. / Laura Rodríguez
3/6Imágenes creadas con IA sobre cómo sería la ciudad de Baria, en la actual Villaricos. / Laura Rodríguez
4/6Imágenes creadas con IA sobre cómo sería la ciudad de Baria, en la actual Villaricos. / Laura Rodríguez
5/6Imágenes creadas con IA sobre cómo sería la ciudad de Baria, en la actual Villaricos. / Laura Rodríguez
6/6Imágenes creadas con IA sobre cómo sería la ciudad de Baria, en la actual Villaricos. / Laura Rodríguez

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