El temporal obliga a cerrar tres carreteras en la provincia de Almería por desprendimientos, hielo y nieve
La Diputación activa a sus brigadas de emergencia y prohíbe el paso en El Chuche, Escúllar y Las Menas, mientras el hielo complica la circulación en los principales puertos de montaña de la red provincial
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La estampa invernal que envuelve estos días a la provincia de Almería ha dejado de ser solo una imagen de postal para convertirse en un verdadero reto logístico en nuestras carreteras. El descenso térmico y la inestabilidad del terreno han obligado a la Diputación Provincial a trabajar a contrarreloj para garantizar la seguridad de los vecinos, aunque el balance a media mañana de este jueves 8 de enero, sigue siendo complicado para quienes necesitan desplazarse por las zonas altas.
El mayor susto se ha localizado en la zona de El Chuche. Allí, la carretera AL-3101 ha tenido que ser clausurada por completo debido a desprendimientos de rocas y tierra que han caído sobre la calzada, imposibilitando el paso en ambos sentidos. Este tipo de incidentes, comunes cuando la humedad y el frío castigan las laderas, mantiene a los operarios trabajando en la zona para despejar la vía lo antes posible.
Sin embargo, el verdadero protagonista de la jornada está siendo el frío. El Puerto de Escúllar es ahora mismo un escenario impracticable; el hielo y la nieve han tomado el asfalto a partir del kilómetro 20, convirtiendo la conducción en una actividad de alto riesgo y obligando a su cierre total. Una situación muy similar se vive en Las Menas, donde un tramo de casi siete kilómetros ha quedado fuera de servicio para evitar accidentes ante las condiciones extremas de la calzada.
Uso de cadenas obligatorio en algunas carreteras de montaña
Para aquellos conductores que no tengan más remedio que circular por la montaña, la prudencia es la única compañera de viaje posible. En la subida a La Tetica, el peligro no es solo la nieve, sino las traicioneras placas de hielo que se esconden en el asfalto, especialmente entre los kilómetros 23 y 34. Por ello, el uso de cadenas es estrictamente obligatorio. Lo mismo sucede en el acceso al Calar Alto: a pesar de que el asfalto luce limpio gracias a las labores de mantenimiento, la seguridad es lo primero y no se permite el paso sin el equipamiento adecuado.
La nota positiva llega desde el Puerto de Santillana y el Collado Ramal, donde la circulación ha podido restablecerse y los vehículos fluyen ya con normalidad. Detrás de cada uno de estos puntos hay un equipo humano que no descansa; la Brigada de Carreteras de la Diputación permanece en vilo, con las máquinas listas y los operarios pendientes de cualquier aviso. Es un recordatorio de que, aunque el paisaje sea espectacular, la montaña exige respeto. Antes de salir de casa, conviene preguntarse si el viaje es urgente y, sobre todo, asegurarse de que el coche está preparado para lo que pueda encontrar en la ruta.
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