Una Semana Santa sin miedo al prójimo
Semana Santa
Y henos aquí, dispuestos a disfrutar de nuestra Semana Santa, sin miedo a las aglomeraciones, a los encuentros, a la cercanía….
Henos aquí, tres años después, dispuestos a vivir una Semana Santa plena, como siempre la hemos disfrutado y sentido. El pistoletazo de salida viene dado por la presentación de los carteles de las diferentes Hermandades. Y de este modo, las calles y las tiendas, pasan a estar adornadas con ellos. Recuerdos del año anterior, nos retrotraen a los momentos que vemos plasmados, a esa escena del escaparate o la fachada. ¿Con quién estaba, hacía frío? Nos acordamos de los presentes y de los ausentes. De las personas con las que solíamos compartir estos momentos y que, por diversas vicisitudes de la vida, no podrán estar este año con nosotros, desplazamientos, viajes, ausencias definitivas. Estas son en realidad las que más nos duelen y las que tenemos presentes en nuestro fuero interno, todos los días de nuestra vida.
Hay tantos preparativos por parte de los hermanos cofrades. Los niños que salen por primera vez en la guardería, los repartos de las túnicas de las distintas casas de Hermandad, las papeletas de sitio. ¿Eres del Cristo o de la Virgen? Las mantillas decidiendo sus vestidos y peinas, con el miedo al frío, al viento, a los tacones… Y los costaleros, con sus costales y fajas, con los ensayos y la igualá. Sin cada uno de ellos, no tendríamos esta, nuestra Semana Santa.
Y llegan los Triduos a nuestras imágenes veneradas, a los Titulares de nuestras Hermandades y Cofradías. Y así, de este modo, comenzamos a vivir esa espiritualidad de forma más profunda. Volver a emocionarnos con el Vía Crucis Penitencial del Cristo del Amor. Recorriendo las calles adyacentes a su Templo, recordándonos que la Estación de Penitencia está próxima. Ese itinerario zigzagueante, que nos hace reencontrarnos con aquellos a quienes hace tiempo que no vemos. Porque estamos en un tiempo de hermanamiento. Escuchamos la lectura sentida de las Estaciones, las oraciones, los cantos, el incienso. Y de este modo Almería, vuelve a sentir, a vivir de un modo sincero y sosegado su Semana Santa.
En los días próximos al viernes de Dolores, cuando el trimestre está cercano a su fin, muchos colegios se recrean verdaderas procesiones, con los pasos en andas, sus comitivas completas, desde penitentes, costaleros con sus aguadores y capataces, mantillas, músicos, representantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad, autoridades locales, con concejales y alcaldes o alcaldesas incluidos, hasta en alguna ocasión, un sacerdote u Obispo en su primera infancia….Son estos pequeños actos, que tanto esfuerzo conllevan para sus docentes, los que inician a nuestros niños en la idiosincrasia de la Semana Santa, desde dentro, dándole importancia a todos los puestos, porque no hay ninguno prioritario. Porque lo más bonito será, que todo el cortejo sea capaz de partir y llegar a su destino, sin contratiempos, y que todos disfruten de su momento especial. Asumiendo que el fervor que emana desde la bondad de los niños, nos emociona a todos. No solo a los abuelos que disfrutan y lloran al verlos, no solo de los padres que hacen malabarismos, para buscar el hueco en sus diferentes trabajos, es una emoción para el viandante que se cruza con la comitiva, y aún más, para los que, ya sabiéndolo, salen a su encuentro. Entre todos debemos mimar a estas futuras generaciones y hacerles llegar que ellos son nuestra luz y guía.
Y sin darnos casi cuenta, nos encontramos en el viernes de Dolores. Los colegios e institutos terminan y aparece otra realidad, la conciliación laboral. Hay fechas en las que trabajar y tener hijos, se hace un poco más complicada. Como muchas veces, se optará por los abuelos o ellos empezarán a autogestionarse. Al menos queda la tranquilidad, de que solo son tres días y de una manera u otra, quedará solventado. Es momento de instalar la app, para poder seguir de modo más fácil las procesiones. Es todo un avance, saber dónde se encuentra la Cruz guía en cada momento y no solo dejarse informar por los distintos conciudadanos a los que nos encontramos, los horarios aproximados que ofrecen las Hermandades a los medios de comunicación, o preguntar a los policías que nos encontramos. ¡Qué paciencia tienen! ¡Qué amabilidad! Ya que son muchos los ciudadanos que los ven como la fuente más veraz en todo momento. Hay quien aún sigue teniendo como prioritario ese librillo de Semana Santa, que nos indica desde los nombres de las Hermandades, los pasos, los colores identificativos de los penitentes, la vestimenta y hasta las calles por las que pasan con su imprescindible plano, acompañado por los horarios aproximados en algunas ubicaciones y absolutos en salida, Paseo y Carrera Oficial.
Llegados al Domingo de Ramos por la mañana, empezamos a disfrutar con la salida penitencial de La Borriquita desde la Iglesia del Espíritu Santo. Es emocionante ver a tanto niño pequeño vestido de hebreo, con sus túnicas blancas ceñidas a la cintura con los fajines y pañuelos sobre el pelo, de franjas azul, verde, rojo, blanco y negro, con las palmas. Los penitentes con su túnica con capa y antifaz blancos y cíngulo rojo. Es nuestro verdadero inicio de la Semana Santa. Las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en su entrada triunfal en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz pasan con júbilo por la ciudad. Ya dispuestos al ritmo frenético de nuestra semana, en horario vespertino, seguimos con la Santa Cena y María Santísima de Fe y Caridad. Nos muestra a Jesús instituyendo la Eucaristía durante la cena Pascual con sus Apóstoles. Los penitentes que salen de la Iglesia de San Pedro, portan túnica de cola y antifaz blanco y cinturón de abacá (parecido al esparto). Es impresionante, contemplar la imagen de Jesús con sus discípulos. Nos hace pensar en cómo Jesús era consciente del cáliz que debería beber. De cómo, en ese momento de su vida, algunos de los que decían ser sus amigos, lo iban a vender. Cronológicamente, continuamos en la Pasión y Muerte de Jesús, que nos conduce a la procesión de Los Ángeles. El Santísimo Cristo de la Misericordia, Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de los Ángeles muestran su grandeza por las calles desde la Parroquia de los Ángeles. La estación de penitencia discurre con penitentes de túnica blanca con capirote, capa y cíngulo celestes. Desde San Isidro Labrador sale la Estrella con los pasos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella. A su paso resaltan las túnicas con capa blanca y antifaz y cíngulo azul marino. Vemos como Jesús implora antes de su crucifixión.
El Lunes Santo nos acerca al Cristo del Gran Poder, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder sale de la Iglesia de San Pío X .Jesús carga con la cruz al hombro, camino del monte Calvario. Los penitentes llevan túnica negra con cinturón de esparto. Y desde la Iglesia de Santa Teresa continúa la Pasión. Sale la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Salud y Pasión en su Tercera Caída y María Santísima de los Desamparados. Los penitentes portan túnica de capa y antifaz morado y cíngulo dorado.
El Martes Santo nos muestra La Coronación. Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia en su Coronación de Espinas y María Santísima de Gracia y Amparo. Vemos a Cristo maniatado con la corona de espinas, despojado parcialmente de su túnica y con un cetro de caña. Los penitentes van con túnica blanca con botonadura, cíngulo y antifaz burdeos. La procesión sale desde el colegio La Salle, aunque su sede es la Iglesia de Santa María Magdalena. Y llega El Amor desde la Iglesia de San Sebastián. El Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora del Primer Dolor recorren las calles. Cristo a punto de expirar en la Cruz por amor a nosotros los hombres. Los penitentes llevan antifaz celeste, túnica color hueso, botonadura, ribetes de las mangas y cíngulo rojos. Y la noche nos conduce desde la Iglesia de San Ildefonso al Perdón. El Santo Cristo del Perdón y de las Lluvias en su Vía Crucis Penitencial del Silencio, nos hace sentir a Cristo crucificado que pronuncia la primera de las siete palabras. «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34) Las túnicas con escapulario negras y cíngulo blanco destacan en la oscuridad de la noche, iluminadas por los faroles y solo se escuchan los golpes en los tambores.
El Miércoles Santo, volvemos al Huerto de los Olivos, en las dos procesiones que salen de nuestra Catedral. Nos encontramos a Cristo rezando, en la de los Estudiantes. Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora del Amor y la Esperanza. Los penitentes llevan túnica blanca con botonadura, capirote y capa verdes. En la otra, en el Prendimiento, Jesús es prendido en el Huerto de los Olivos y marcha cautivo. Lo representan Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento, Jesús Cautivo de Medinaceli y Nuestra Señora de la Merced. Los penitentes llevan túnica marfil y escapulario y antifaz azul. Continúa la Pasión, donde Poncio Pilato sentencia a muerte a Jesús. Nos lo muestra la procesión de la Macarena. Es Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena, saliendo de la Iglesia de San Ildefonso. Los penitentes portan túnica y capa de sarga en color blanco roto, con botones, antifaz morado y cíngulo morado y dorado en el tramo del Señor y verde y verde dorado, respectivamente en el tramo de la Virgen. Y tristemente se acerca el Calvario. Jesús crucificado pronuncia las Siete Palabras ante su Madre llorando y el Apóstol San Juan. 1.Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. (Lucas 23:34a) 2.Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lucas 23:43) 3.Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. (Juan 19:26-27) 4.Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”). (Mateo 27:46; Marcos 15:34) 5.Tengo sed. (Juan 19:28) 6.¡Consumado es! (Juan 19:30) 7.¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! (Lucas 23:46). Y nos lo muestra el Santísimo Cristo del Mar, Nuestra Señora de las Lágrimas y San Juan Evangelista en el Monte Calvario, que salen de la Iglesia de San Roque. Los penitentes llevan túnica negra con verdugo negro y cíngulo blanco.
El Jueves Santo comienza con el Rosario del Mar, donde vemos a Nuestro Padre Jesús de las Penas en el abandono de sus discípulos y a María Santísima del Rosario del Mar en sus Misterios Dolorosos. Los penitentes portan túnica negra con capa color marfil y cíngulo blanco. Sale del Santuario de la Virgen del Mar. Seguimos este camino doloroso con el Encuentro. Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de la Amargura y Santa Mujer Verónica procesionan y en la Plaza Circular nos permiten disfrutar de su encuentro, Jesús cargando con la Cruz, María Santísima de la Amargura y Santa Mujer Verónica con su rostro grabado en el paño. Los penitentes llevan túnica morada de sarga con capa , peto y capirote morado. Sale de la Iglesia de San Antonio de Padua. Y las Angustias nos conducen a la Cruz. Es el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de las Angustias Cristo crucificado. Vemos a la Virgen al pie de la Cruz sujetando a Cristo yacente. Los penitentes llevan túnica morada de cola y cinturón de esparto. Sale del colegio Compañía de María y su sede es la Iglesia de San Juan. La noche cae, cuando llega el Silencio. Es el Santísimo Cristo de la Redención en su Sagrado Descendimiento y Nuestra Madre María Santísima del Consuelo. Vemos como Cristo es descendido de su Cruz por San Juan Evangelista, José de Arimatea y Nicodemo, mientras a sus pies se encuentran María Santísima, María Magdalena y María de Cleofás. Los penitentes llevan túnica y antifaz blanco con escapulario y cíngulo negro. Parte de la Iglesia de San Agustín.
El Viernes Santo comienza su madrugada con el Vía Crucis de la Hermandad del Santo Cristo de la Escucha, que sale de la Catedral. Llega la Caridad. Es el Santísimo Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro y María Santísima de las Penas y Santa Marta. Cristo muerto es trasladado al sepulcro en una mortaja por José de Arimatea, Nicodemo y San Juan. A sus pies está María Magdalena y junto a la cruz Santa Marta, María de Cleofás y la Virgen de las Penas. Parten de la Iglesia de Santa Teresa. Los penitentes llevan túnica negra con cola recogida al brazo con cinturón de esparto y sandalias franciscanas. Y la muerte lleva al Entierro. Es el Santo Sepulcro y Nuestra Señora de Los Dolores. Parten de la Iglesia de San Pedro y sus penitentes llevan túnica, capa , antifaz y cíngulo negro. Por último, la Soledad, donde tras el entierro de Cristo regresan apenados San Juan Evangelista, José de Arimatea, Nicodemo, María Magdalena, María de Cleofás y María Salomé. Lo vemos en el Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de los Dolores. Los penitentes llevan túnica negra de sarga con cola recogida, cinturón y escapulario y parten de la Iglesia de Santiago.
Toda la Pasión y Muerte de Jesús que vivimos en las procesiones queda condensada cronológicamente en los oficios de Jueves y Viernes Santo. En ellos mostramos nuestro respeto, fe y devoción por Cristo. También visitamos los monumentos de nuestras Iglesias, esperando que llegue la Vigilia Pascual del Sábado para mostrar con nuestras velas encendidas que Dios ha resucitado. Solo nos queda disfrutar de la procesión del Resucitado.
Y henos aquí, dispuestos a disfrutar de nuestra Semana Santa, sin miedo a las aglomeraciones, a los encuentros, a la cercanía….
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