El 'Rubi vete ya' empieza a ser un clamor
UD ALMERÍA | Contracrónica
La afición indálica vierte su frustración en redes mientras la directiva espera que el técnico catalán rompa la dinámica negativa este domingo ante el Ceuta
¿A qué juega Rubi?
El fútbol no tiene memoria, vive del presente. La frase, por manida que esté, encierra una de las grandes verdades del deporte rey, su carácter efímero al combinar alegrías y tristezas, etapas de subidón y de bajón por igual. Rubi tocó el cielo con la consecución del ascenso en 2022, regresó en olor de multitudes para devolver al equpo a Primera, pero ahora saborea la cara amarga al ver que muchos seguidores han dejado de creer en su método. La UD Almería se encuentra sumida en una vaguada de rendimiento acumulando tres jornadas sin ganar y con la última derrota en Eibar han empezado a saltar todas las alarmas. Aunque la directiva por el momento mantiene la calma, entre la afición indálica empiezan a ganar peso quienes piensan que la etapa de técnico de Vilassar de Mar al frente del equipo debe tocar a su fin, al punto de que el eslogan de 'Rubi vete ya' es un clamor en redes sociales.
Aunque ya con la derrota casera ante el Deportivo de la Coruña surgieron muchas voces críticas, que se unieron a quienes nunca le dieron tregua, lo cierto es que claudicar en el descuento en Ipurúa parece haber actuado como la gota que colma la paciencia de muchos aficionados, que se han suamdo sin fisuras a la petición de un relevo en el banquillo que pueda reconducir la situación. La propiedad de la entidad está igualmente preocupada por el devenir del equipo, pero entiende que hay que resistir durante esta mala racha y darle la vuelta cuanto antes, ya que desde su punto de vista la desesperación no va a solucionar nada. Para ellos los futbolistas tienen la llave en la mano y deben ir a una con el cuerpo técnico, entre otras cosas porque un posible finiquito a estas alturas del campeonato puede ocasionar un nuevo quebranto en la situación financiera del club, inmerso aún en alguna operación antes del cierre de la ventana invernal de fichajes el próximo lunes 2 de febrero.
El problema está en el caldo de cultivo que está generándose a pie de calle. Todo se fía a mejorar la cara con motivo de la visita del Ceuta, precisamente el rival con el que empezaron todos los males. Desde la derrota en el partido reanudado en el Alfonso Murube el pasado 26 de noviembre, el plantel apenas ha sumado ocho puntos sobre veintisiete posibles, con victorias apuradas ante Andorra y Granada, derrotas frente a Burgos, Málaga, Deportivo y Eibar e igualadas ante Huesca y Mirandés. Una trayectoria insostenible para una escuadra confeccionada con el objetivo del ascenso directo. Huelga recordar que Mohamed Al-Khereiji, en su primera comparecencia pública como nuevo presidente rojiblanco, habló de hacerlo en primavera.
El equipo, no obstante, ha caído a la sexta plaza de la clasificación igualado con el Sporting de Gijón y con Córdoba, Burgos o Cádiz a tiro de un solo partido para cazarlo. El hecho de que el segundo puesto, ahora en poder del Castellón, siga a tres puntos de distancia, es lo que permite al cuerpo técnico respirar a lo largo de la presente semana, a la espera de acontecimientos el domingo. Lo deseable es que el equipo reaccione y sea capaz de recuperar su mejor versión, pero el escenario en caso de que el cuadro caballa se adelante en el marcador puede resultar dantesco, por no recordar que con un nuevo pinchazo la ira de la grada variará del banquillo al palco. De momento la directiva opta por la prudencia y la cautela mientras sus simpatizantes reclaman un cambio de rumbo.
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