Consecuencias del Brexit para la agricultura de Almería ¡Que viene el brexit!

  • El agro almeriense supera los 300 millones de euros en exportaciones al mercado británico, con más de 300.000 toneladas comercializadas cada año. Los expertos piden prever planes de contingencia, aunque vaticinan que habrá prórroga

Un hombre se manifiesta en contra del Brexit. Un hombre se manifiesta en contra del Brexit.

Un hombre se manifiesta en contra del Brexit. / EFE / VICKIE FLORES (Londres)

Al cierre de 2018, las exportaciones almerienses con destino al Reino Unido alcanzaron un valor de 400 millones de euros mientras que las importaciones apenas alcanzaron los 9,5 millones de euros, según los últimos datos del Instituto de Comercio Exterior (Icex).

De los 400 millones de euros, 319 millones de euros corresponden a las ventas de frutas y hortalizas hacia este mercado, con más de 300.000 toneladas, unas cifras que sitúan al país británico como tercer destino en volumen monetario de las exportaciones hortofrutícolas almerienses. Los 319 millones son un 5,7% más que en 2017, según los últimos datos, facilitados por Extenda.

Con estos datos en la mano, no es de extrañar que la provincia de Almería y, más concretamente, el sector agroalimentario, tenga la vista puesta en lo que viene ocurriendo en el Reino Unido desde hace meses, en torno a la negociación de la salida de este país de la UE. Sobre todo, desde mediados del pasado mes de enero, a raíz del rechazo del Parlamento británico al plan de desconexión pactado entre la Comisión Europea y el Gobierno inglés que, con 432 votos en contra y 202 a favor, abrieron la puerta hacia un Brexit sin acuerdo, es decir, lo que se conoce como un Brexit duro, que supone la mayor amenaza a corto plazo en lo relativo a las relaciones comerciales, con todas las consecuencias que tendría en materia logística.

Como es lógico, las reacciones se vienen produciendo en cascada desde hace meses y, a medida que se acerca la fatídica fecha del 30 de marzo, señalada en el calendario para la desconexión de Reino Unido de la UE, son muchas las jornadas y los foros en los que se están poniendo sobre la mesa los posibles escenarios y las medidas de acción para paliar las futuras consecuencias, sean las que sean.

En una de las recientes comparecencias relacionadas con el Brexit, el embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, que se reunió con empresarios de Almería en la Cámara de Comercio, a mediados del pasado mes de enero, se mostró optimista. Manley apuntó, en declaraciones a los medios de comunicación, que a pesar de la votación de hace unos días, confía en que hay margen suficiente para reconducir la situación y que, finalmente, se apruebe un Brexit blando.

Sin embargo, días más tarde, la sede de la Cámara de Comercio acogió de nuevo una jornada titulada ‘La empresa española ante el Brexit’, en la que la subdirectora de Inspección, Certificación y Asistencia Técnica del Comercio Exterior del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, Alicia Sánchez, reconoció que habrá “disfunciones” los primeros días si se produce un Brexit duro. Además, explicó que el Gobierno ha previsto un plan de contingencia, pues “ha aprobado una ampliación de plantillas y se ha comenzado a ofrecer el cheque Brexit para ayudar a las empresas afectadas y asistirles en las tareas que sean necesarias”.

Alicia Sánchez dijo que “si hubiera un Brexit duro, por mucho apoyo que ponga el Gobierno, las infraestructuras dan de sí lo que dan de sí y es posible que los primeros días se produzcan algunas disfunciones”, en relación a la amenaza que se cierne sobre el colapso que se podría producir en la aduana, al ralentizarse la entrada de los camiones de frutas y hortalizas con todos los trámites que se necesitarían para gestionar la llegada de mercancía perecedera procedente de un país con el que ya no hay una asociación comercial intracomunitaria.

Cooperativas Agro-alimentarias de España ya ha avisado de que un Brexit sin acuerdo implicará que el Reino Unido pasará a ser considerado país tercero a partir del 30 de marzo, lo que tendrá graves consecuencias para el sector agroalimentario español, ya que el Reino Unido es uno de sus principales mercados, y “significará la aplicación de aranceles a las exportaciones agroalimentarias, controles en frontera, declaraciones de aduanas, cambio en los contratos en vigor entre operadores, etc., lo que puede provocar un colapso en las exportaciones al Reino Unido, y este podría sufrir importantes cortes en el abastecimiento, altamente dependiente de la UE”, apunta. A lo que hay que añadir el aumento de los precios de las frutas y hortalizas para los consumidores británicos para sufragar todos los gastos que se podrían generar.

David Uclés, director del Servicio de Estudios de Cajamar, considera que una parte sustancial de las ventas de España hacia Reino Unido pueden verse afectadas por el previsible efecto desplazamiento. “El aumento de los costes de negociación y venta (tipo de cambio que previsiblemente empeore para el euro, encareciendo nuestras exportaciones, tasas y aranceles, controles de aduanas, etc.) puede provocar que nuestros precios dejen de ser competitivos. También las entradas de turistas se pueden ver afectadas por dicho encarecimiento relativo derivado de un aumento de la tasa de cambio libra/euro”, explica en un artículo de opinión publicado el pasado 7 de febrero en la web de Cajamar.

Entrando más a analizar, Uclés recuerda que España lleva los últimos cinco años vendiendo por valor medio de casi 3.700 millones de euros. “Hay productos y épocas del año en los que resulta complicado competir con nosotros, sobre todo cuando primero deben entrar en el área del Mercado Único. Pero hay otros que pueden ser sustituidos por importaciones paralelas de forma casi inmediata. Es el caso de los cítricos, por ejemplo. La potencia productora y exportadora de países como Egipto, Turquía o Sudáfrica pueden encontrar una oportunidad a la hora de llegar a una Gran Bretaña fuera de la UE y sujeta básicamente a los compromisos asumidos en el seno de la OMC”, apunta.

A su juicio, “urge un plan de contingencia en el seno de nuestras empresas exportadoras, en el que se reflejen las estrategias y acciones que se pretenden seguir, en el que se midan los costes de los escenarios más probables y en que que, en suma, se consideren los pros y los contras de continuar en dicho mercado. El tamaño de nuestra empresas y la experiencia de cataclismos anunciados previamente (el efecto 2000, la desaparición de las pesetas), nos hacen ser pesimistas al respecto. No es el mejor de los escenarios pensar en encontrarnos la mañana del 30 de marzo con camiones que no saben si llegarán a su destino o con trámites aduaneros desconocidos o por hacer”, apostilla.

Prepararse "para un Brexit duro", según John Müller

A pesar de todo, hay voces optimistas que dicen que el Reino Unido parará el reloj en el último suspiro. Este es el caso del periodista, escritor y analista de cuestiones de actualidad John Müller, que en una visita a Almería hace sólo unos días, fue contundente: “Hay que estar preparado para un Brexit duro, no lo descarto. Mi visión personal es que los ingleses van a parar el reloj en el último momento y van a pedir una ampliación de la negociación y, probablemente, eso suponga la caída del Gobierno británico. Es una predicción personal y va cambiando de acuerdo con las circunstancias, pues Theresa May ha ido comprimiendo mucho el tiempo para decidir, y muchas de las cosas que escuchamos forman parte de la campaña de la propia May para señalar el camino a los británicos, que es el plan que ella negoció con la Unión Europea”.

En esa misma línea, hay más expertos en comercio internacional que vaticinan que el Reino Unido pedirá una prórroga de las negociaciones, que podría ser de dos años.

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