Combustible

Las gasolineras ‘low cost’ ponen una pica en Almería

Una gasolinera Plenoil ha abierto recientemente junto al Ikea, cerca de donde previamente había una Repsol. Una gasolinera Plenoil ha abierto recientemente junto al Ikea, cerca de donde previamente había una Repsol.

Una gasolinera Plenoil ha abierto recientemente junto al Ikea, cerca de donde previamente había una Repsol. / Marian León

Escrito por

· Pablo Laynez

Redactor

De un tiempo a esta parte, la provincia de Almería se ha convertido en un mercado interesante para las gasolineras low cost. De no haber apenas antes de la pandemia, a una proliferación en los últimos años que les ha permitido instalarse en sitios tan destacados como pueden ser la entrada a la capital por el cementerio, el Parque del Ikea o la Avenida Montserrat. Y los principales municipios de la provincia, también tienen la suya por supuesto.

Es sano que el mercado exista esa libre competencia, que sea el consumidor el que elija qué modelo prefiere para su servicio. Eso sí, también ha llamado poderosamente la atención este nuevo modelo de repostaje, que apostaba por un carburante más barato precisamente en plena escalada de los precios y que pone como condición el autoservicio.

Frente al modelo tradicional que apuesta por la calidad y unos interesantes servicios alternativos, en los últimos años ha surgido el low cost, cuyo principal atractivo es el precio. No son comparables, cada uno tiene su propia clientela, que también atiende a patrones de edad o de estrato social. ¿Cómo sobrevivir en el mercado del combustible cuando el barril de crudo sube semana sí y semana también?

Ahí está la esencia de estas compañías, en una apuesta más o menos popular, que recortar gastos principalmente en mano de obra, además de dispensar una gasolina que no incluye aditivos. Esto no quiere decir que sea de peor calidad, un mantra con el que se busca explicación a los precios tan competitivos. Todo el combustible que se vende en España cumple unos requerimientos mínimos de calidad. Es más, todas las gasolinas que se venden en una determinada región provienen de la misma refinería y la única diferencia son los distintos aditivos que añade cada marca, pero el combustible de base es el mismo.

Gasolinera Petroprix, frente a la Repsol de carretera del Mamí. Gasolinera Petroprix, frente a la Repsol de carretera del Mamí.

Gasolinera Petroprix, frente a la Repsol de carretera del Mamí. / Marian León

Fuentes de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), encargada de de defender y representar los intereses compartidos de las compañías dedicadas al refino del petróleo y a la distribución de los productos finales, trataron de explicar a Diario de Almería lo que supone para el mercado esta proliferación de las gasolineras low cost.

“Es una muestra de que en España hay muchísima competencia en el sector de las estaciones de servicio. Son dos modelos de negocio radicalmente distintos: uno está muy enfocado al precio y el otro al servicio y la calidad. Depende un poco de cada consumidor cuál es el negocio que se adapta a sus necesidades”, explicaban desde la AOP.

La regulación da muchas facilidades a la hora de lograr los permisos para abrir

Uno de los motivos por el que se han instalado en sitios estratégicos y en un período tan corto de tiempo es que la regulación les da muchas facilidades para abrir. “Se dan permisos automáticamente en los parking de los supermercados, en polígonos industriales... En zonas de mucho tránsito de potenciales consumidores. Se ha buscado que prolifere este modelo de negocio por parte de la regulación”, apuntaban desde la propia asociación.

Tradicional VS low cost

Aunque no existe una guerra de gasolineras ni interesa que se cree ese conflicto, sí que es cierto que cada una pugna por su clientela con sus recursos. Las low cost normalmente están automatizadas, no tienen empleados y optan por competir en precios. No tienen el resto de servicios ni de empleados, el producto también es distinto, por lo que tienen unos costes operativos más bajos que les permiten practicar unos precios mucho más bajos.

Por su parte, las estaciones de servicio tradicionales destacan por la calidad del producto, gracias al uso de unos aditivos especiales. Está demostrado que consumen menos y a la larga, mejoran el rendimiento del motor. Dependiendo de qué aditivo, hay empresas que hablan de un ahorro de combustible de un 3 ó 4%. Son modelos de negocio que tienen unos costes operativos muy distintos porque el servicio al cliente supone una mayor apuesta por el empleo e inclusión de servicios adicionales, como pueden ser la tienda, la restauración...

Las gasolineras ‘low cost’ ponen una pica en Almería Las gasolineras ‘low cost’ ponen una pica en Almería

Las gasolineras ‘low cost’ ponen una pica en Almería

Precisamente ésta es una de las grandes bazas con las que cuentan las tradicionales, los servicios alternativos que ofrecen al cliente. Por ejemplo Repsol, que atendió muy amablemente la llamada de este medio, trató de hacer ver que además de la calidad de su energía [combustibles tradicionales, combustibles renovables, puntos de recarga eléctrica, gas...], también son líderes en alianzas con partners: Corte Inglés, Sun Planet, Starbucks, Lizarrán, Amazon, Inpost...

Como señalan desde la AOP, esta competencia sana es buena para la provincia. Las low cost han conseguido poner su pica en Almería y quien sale beneficiado por esta múltiple oferta es el consumidor.

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