Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Ayesa como síntoma
Alcóntar es un pequeño municipio del Alto Almanzora, último pueblo de Almería en su límite con la provincia de Granada. Precisamente a su situación geográfica y su proximidad con el Reino de Granada, debe también su nombre. Y es que este pueblo fue un asentamiento idílico para los musulmanes que habitaban la comarca y los que venían de las provincias colindantes que bajaban por la rambla de la amargura para unirse en el pueblo a contar los beneficios y repartir los botines conseguidos. Es precisamente de esta situación de donde viene el nombre de Alcóntar, aunque los primeros pobladores llegaron en el siglo XVl, con los caballeros de Don Juan de Austria en la reconquista cristiana, afincándose en este punto para controlar el paso y evitar que en su huida los musulmanes se escondieran y unificaran.
Al mismo tiempo, a tan sólo unos pocos kilómetros de Alcóntar, aunque dentro de su término municipal, se formó otro núcleo de población: "Aqabat Fijata" hoy conocido como Hijate. En el siglo XVl el historiador Al- Idrisi le otorgó la categoría de al-qaría (alquería, pequeñas comunidades rurales que se situaban en las inmediaciones de las ciudades o Medinas).
Es una localidad rica en pastos y cultivos de cereales en la extensa llanura que la rodea.
Siempre ha sido un lugar de tránsito y fronterizo, preferido por los súbditos de Boabdil para el control y vigilancia de las posibles invasiones que pudieran sufrir, prueba de ello es la torre vigía que aún se conserva en el municipio y que estaba conectada visualmente con las torres de los pueblos del Valle del Almanzora y con algunos pueblos de la provincia de Granada. Alcóntar e Hijate se constituyeron como municipio independiente a finales del siglo XIX y se encuadra en la Sierra de los Filabres; limita al este con Serón, norte con municipios de Baza y Caniles y por el Sur con Serón y Gergal.
Cuenta con 624 habitantes repartidos entre los dos núcleos más importantes y las numerosas barriadas y cortijadas repartidas en sus 94 kilómetros de extensión como Aldeire, Domenes, Los Barrancos, Los Checas, Los Blanquez o Los Santos. Conocido también por ser el nacimiento del río Almanzora. Alcóntar es un pequeño pueblo de calles serpenteantes con numerosas encrucijadas, que nos llevan a la plaza redonda del pueblo, en la cual se encuentra el Ayuntamiento y donde podemos encontrar una fuente con agua fresca y cristalina que antaño procedía del arroyo del Sauco. Su situación, tan cerca del nacimiento del río Almanzora, le proporciona además una fuente de riqueza acuífera, con bellos parajes verdes, alamedas, choperas y mimbreras que cobijan distintas especies animales, sobre todo aves. El visitante encontrará un pueblo idóneo para hacer un alto en el camino, de atmósfera tranquila y silenciosa, con una gastronomía excelente en la que hay que destacar por sobre otros productos sus jamones y embutidos. Tras hacer una degustación de su gastronomía más típica, es de obligado cumplimiento un paseo campestre Saúco arriba hacia el elevado monte del Saneo (casi a dos mil metros) o hacia La Yedra y el Calar, entre barrancos que inundan la vista de verde y que ensanchan la respiración.
También deben hacer tiempo para conocer buena parte de su patrimonio arquitectónico como es la Iglesia de Alcóntar de Nuestra Señora de la Virgen del Rosario, construida en 1.820 y en cuyo interior destaca la presencia de un Cristo de gran realismo. La Iglesia de Hijate construida en 1900. En su interior hay varias imágenes, pero las más importantes son las de San Antonio de Padua, ya que existen dos imágenes, una grande que celebra sus fiestas en junio y otra pequeña, San Antonio El Chico, cuyas fiestas celebran en agosto. También pueden echar un vistazo a su pasado más reciente visitando la Estación de Hijate que fue inaugurada el 11 de diciembre de 1.894 y clausurada el 1 de enero de 1.985, actualmente en un estado semiruinoso, después del último derrumbe que sufría en octubre del pasado año.
El Molino de Alcóntar, casa construida en los años treinta por un alcontareño a su vuelta de Argentina. La familia García compró el molino y la panadería y llegaron a dar trabajo hasta diez personas. Hoy en día convertido en un alojamiento rural.
Llévese un jamón de alguno de los numerosos secaderos que encontrará en Hijate, conozca a la gente de este pueblo acogedor, pero no se marche sin llevarse consigo la mejor de las imágenes, las vistas que ofrece el Mirador de La Cerrá, un balcón donde podrá asomarse y darse cuenta de lo grande que es el poder de la naturaleza.
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