Crónicas desde la ciudad

Convento de Las Puras (XII): Inmaculada Concepción

  • Hasta ahora que lo publicamos, nadie fuera de los muros de la comunidad sabía que la valiosa talla mariana permaneció oculta durante la guerra incivil junto a la Virgen del Mar

Convento de Las Puras (XII): Inmaculada Concepción Convento de Las Puras (XII): Inmaculada Concepción

Convento de Las Puras (XII): Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre del calendario romano es el señalado por la Iglesia católica para conmemorar el dogma de fe de la Inmaculada Concepción. Es por tanto el día grande para las moradoras de manto azul del convento de la calle Cervantes. Día especial en el que anualmente todas ellas renuevan sus votos y fecha de reconocida tradición entre el común de la ciudadanía devota almeriense. Así lo entendió el Ayuntamiento al atender sus compromisos protocolarios decembrinos, tal como se recoge en actas a finales del Siglo de las Luces:  

Que la Municipalidad asista en pleno y bajo mazas al convento de Religiosas de Las Puras, a la Función de la Purísima Concepción 

En ocasiones, coincidiendo con la toma de hábitos de alguna novicia, la prensa decimonónica insertaba gacetillas de este tenor: 

“El día 8 del presente mes se celebrará en el convento de la Purísima Concepción una solemne Misa a toda orquesta con S.D.M.M. y sermón del canónigo de la Catedral… Brillante era el aspecto que ofrecía la iglesia con la profesión de las señoritas que ayer anunciábamos… El templo se hallaba majestuosamente iluminado y lleno por un considerable número de fieles ávidos de contemplar la ceremonia de la toma de hábitos“.

Dogma 

Es dogma de fe dentro del catolicismo, que la concepción pasiva de la Virgen María, Madre de Dios, fue inmaculada, es decir, que su alma desde el primer instante en que existió y fue unida a su cuerpo se vio libre del pecado original, de manera que no llegó a contraerlo. Así resume la primera edición del Espasa una de las cuestiones teológicas más debatidas en el seno de la Iglesia. Con teólogos y santos reticentes en concilios y textos patrísticos a la confirmación papal y, en la otra orilla, defensores a ultranza. Es el caso, al trascender al ámbito civil, de la Universidad de Granada que -mediado el XVII- se obligó con voto de sangre, “comprometiéndose a dar la vida y derramar la sangre, si era necesario, por defender este misterio”. 

El dogma inmaculista fue proclamado en diciembre de 1853 por la bula papal Ineffabilis Deus

Definitivamente, el 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX, ante cincuenta mil personas llegadas de todo el mundo a Roma, proclamó la Bula Ineffabilis Deus: “Que la doctrina de que la Bienaventurada Virgen María en el primer instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos del Salvador del género humano, Jesucristo, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original… “. 

Talla mariana 

Su devoción entre la población creyente se extiende a toda la provincia: capillas, cofradías y patronazgo local, casos de Escúllar (Las Tres Villas) y Alhama, que lo comparte con san Nicolás de Bari. La imagen de la Purísima alhameña, inspirada en Alonso Cano, fue gubiada por el sevillano Castillo Lastrucci y adquirida por la parroquia tras una colecta entre los vecinos, procesionando por primera vez en 1955. 

La magnífica escultura de la Inmaculada titular de Las Puras de las llamadas de “bulto”, en madera noble; una de las más valoradas (y escasas) muestras del barroco almeriense. Motivo recurrente en la iconografía andaluza, luce en el altar mayor de la iglesia conventual como su joya más preciada. Su paternidad artística no obstante es incierta. Mª del Mar Nicolás (Almería Barroca, IEA, 2008), tras deplorar que haya sido atribuida por la crítica sin ningún fundamento a Alonso Cano, prosigue: “Pese a lo difícil que resulta atribuir estos tipos de imágenes inmaculistas, se podría aventurar una cronología para la Inmaculada de Las Puras muy al final del último cuarto del siglo XVII o principios del XVIII, relacionándola con una producción del taller o escuela de José de Mora (1642-1724) o de algún otro escultor granadino contemporáneo”. Tal hipótesis difiere igualmente de otros textos que aseguran –sin aportar tampoco el documento fehaciente- que fue comprada por la Comunidad en diciembre de 1641, sin indicar a quien. 

Retirada del retablo 

Una hábil argucia evitó la destrucción de la Virgen del Mar en las jornadas aciagas del verano de 1936: acción versus reacción frentepopulista ante el levantamiento contra la legalidad republicana de un grupo de militares auxiliados por personal civil. Según Joaquín Delgado, O.P. (“Santa María del Mar”, 1963), los dominicos encargaron a Francisco Álvarez y a un hijo suyo una réplica de la talla mariana, a la que policromó fray Juan Aguilar. Dado el “cambiazo”, y con las precauciones debidas, la noche del 17 de julio fue trasladada envuelta en alfombras desde su camarín y depositada en el domicilio del magistrado José Pérez Gallardo y de su hermana Angustias, sito en la propia plaza de la Virgen del Mar; solar donde se alzó la clínica del Dr. Castillo, hoy onerosamente adquirida por el Ayuntamiento. Allí estuvo hasta el final de la incivil contienda. 

La imagen barroca titular pertenece, presumiblemente, a José de Mora o salida de su taller

En un episodio totalmente desconocido, pareja suerte corrió la Inmaculada de Las Puras. En mayo de 1933 un grupo levantisco intentó prender fuego a la iglesia, siendo sofocado el conato por efectivos de la Guardia de Asalto y seminaristas. En prevención de males mayores, la comunidad atendió el consejo de miembros de la Hora Santa y la llevaron provisionalmente a la calle Conde de Xiquena, domicilio de Lola del Olmo, amiga de las monjas y oficial de Prisiones. Dolores del Olmo Serrano –junto a sus hermanas Carmen y Gloria- es citada por la historiadora Sofía Rodríguez (Mujeres en Guerra, El patio de la cárcel y Quintacolumnistas. Las mujeres del 36 en la clandestinidad almeriense) como destacada militante de Acción Popular y la fémina (de 22 años) de derechas que mayor tiempo sufrió cárcel: de diciembre del 36 a marzo de 1939 (AHN, causa nº 54 y 75: Tribunal Popular y Jurado de Urgencia). En la pasada década de los cuarenta Sección Femenina la trasladó a otra provincia. 

Iniciado el trienio bélico y temiendo un registro policial de su casa, Lola del Olmo, en unión de Arnaldo Rodríguez -relojero con establecimiento en La Almedina- urdieron un nuevo desplazamiento, en este caso a la vivienda donde ya se encontraba la Virgen del Mar. Ocurrió en la noche del 8 de septiembre y el lance resultó igual de rocambolesco. Lo cuenta sor Encarnación Cintas en unas “Memorias” inéditas, a las que resumiendo nos encomendamos: 

La envolvieron muy bien y se la llevaron. Lola iba muy arreglada, vestida lo más indecente que pudo; muy pintada y metiéndose con los que querían parar el coche. No llegaron a registrarlo. Como la veían así, tan desenvuelta, le decían: ¡Buena vas!, para qué has bebido tanto?, ¿qué harás esta noche? Esta noche me la pienso pasar feliz, alegrando a mis amigos: ¿quieres tú venir? Y así pasaron todo el trayecto: tomándola por una juerguista y mujer de mala vida. Cuando llegaron a su destino, sin perder tiempo, la llevaron al cuarto de la pila que era donde la iban a meter. En la casa estaba el P. Aquilino Marina y nuestra hermana sor Beatriz Ordáx, que se había escapado de la cárcel de Las Adoratrices. Entre el pilón y la leñera, añado, la Inmaculada permaneció oculta hasta el 1 de abril de 1939 en que regresó al convento.

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