Almería

La Faluca volverá a tocar agua

  • Dejará el ‘puerto seco’ de la rotonda del Auditorio. El Ayuntamiento la desplazará el próximo año, dentro de una de las balsas de la Ciudad de la Cultura

La Faluca en la rotonda del Auditorio La Faluca en la rotonda del Auditorio

La Faluca en la rotonda del Auditorio / Rafa González

La Faluca Almeraya, la réplica de las embarcaciones hispano-musulmanes mandada a construir por el Ayuntamiento de la capital con motivo de los Juegos Mediterráneos de 2005, volverá a tocar agua, después de permanecer una década ya en el puerto seco de la rotonda situada frente al Auditorio Maestro Padilla. Dejará este emplazamiento con vistas al mar, pero sin mar, para levar anclas hacia un rumbo nuevo. Eso sí, la ruta será corta.

El Ayuntamiento de Almería tiene previsto variar la ubicación actual de este barco, construido como reclamo turístico con la idea en su día de que navegara por la bahía, si bien la misma hizo aguas y la Faluca permaneció cinco años amarrada en el Club de Mar. Su etapa como elemento decorativo de la rotonda del Auditorio tiene final, ya que forma parte del entorno de actuación de la Ciudad de la Cultura, proyecto que este año será definido para el próximo comenzar las obras.

Es lo que tiene panificado el equipo de gobierno municipal y, en concreto la Gerencia de Urbanismo que, con la colaboración del Colegio Oficial de Arquitectos de Almería, lanzó un concurso de ideas al objeto de remozar el viejo espacio escénico y todo el área que le rodea, incluida la rotonda.

El concurso de ideas dejaba libertad a los equipos de arquitectos concursantes para decidir sobre la Faluca. Dejarla dónde se encuentra, cambiarla de lugar o incluso suprimirla del ámbito de actuación. La idea ganadora, que creará una lengua verde desde el parque de Las Familias hasta El Palmeral del paseo marítimo y revestirá con una segunda piel el Auditorio, sitúa la embarcación en otro lugar, pero formando parte del ámbito de actuación. Ciudad de la Cultura

La idea ganadora contempla la plantación de palmeras, árboles frutales y otras especies arbustivas y tapizantes en tres áreas diferenciadas. En cada una de ellas se creará una balsa de agua cuya función es el autorriego. Es aquí donde interviene La Faluca.

El barco, construido en los astilleros almerienses de Hernández y Zapata, será situado en una de estas tres balsas, rodeado de nuevo de agua. La Faluca, si no hay cambios en la definición de la idea ganadora dentro del proyecto definitivo a abordar, quedará emplazada mirando hacia el parque de Las Familias, a la izquierda.

Puede que recupere algún uso más allá del estético. Aunque desde su botadura no cumplió su función de ofrecer travesías por la bahía almeriense a los visitantes –los fallos de diseño no pudieron suplirse con la incorporación de un motor, gasto descartado por el Partido Popular en la legislatura de Rodríguez-Comendador sin Gial–, durante un tiempo fue una embarcación didáctica con dosis de historia, a medio euro la entrada para grupos de un máximo de 15 personas.

No obstante, los gastos de mantenimiento y el amarre iban agrandando una factura hasta rozar el millón de euros para un barco que costó menos de 250.000. De ahí su salto a puerto seco, donde tampoco ha estado libre de deterioros, perdiendo piezas como el mástil de 18 metros de longitud, el timón, la caña o la lona de 480 metros, mandada a confeccionar a Barcelona con una tela de lino y paños que emulaba a la de hace diez siglos, y los objetos que había en el interior de la embarcación.

Sometida a variadas reparaciones, ha sufrido de hecho termitas y carcoma, la entrada de okupas e incluso el deshonor de ser rebautizada en redes sociales con el gráfico nombre de follaluca, convertida en uno de los escondrijos para encuentros sexuales. Sexo en puerto seco

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