"Gracias presidente"

Miles de ciudadanos muestran respeto y gratitud al paso del cortejo fúnebre por las calles de Madrid

Olivia Marqués (Efe) Madrid

26 de marzo 2014 - 01:00

"Gracias presidente", fue la frase repetida una y mil veces por la multitud de madrileños que con un profundo respeto y una solemnidad impresionante mostró ayer su gratitud ante el cortejo fúnebre de Adolfo Suárez tras abandonar la capilla ardiente en el Congreso para ser enterrado en la catedral de Ávila.

Por la Puerta de los Leones del Congreso, donde se colocaron las numerosas autoridades presentes en este acto y la familia del primer presidente de la democracia, salió el ataúd al son de música fúnebre, portado por un piquete de honor y en presencia de compañías de los tres ejércitos y de la Guardia Civil. El piquete, formado por diez soldados del Regimiento Inmemorial del Ejército de Tierra se paró en la escalinata del Congreso para escuchar el himno nacional. Al acabar el himno, el respetuoso silencio se tornó en numerosos aplausos de la multitud congregada en la Carrera de San Jerónimo y se inició el desfile militar que rendía honores de Estado a Adolfo Suárez.

El piquete de honor colocó el ataúd, envuelto en la bandera española, en un armón de artillería tirado por cuatro caballos, que inició su recorrido solemne por la Carrera de San Jerónimo y en dirección a la Plaza de Cibeles, el último destino del ex presidente antes de su partida a Ávila.

Los aplausos, vítores y "bravos" se prodigaban al paso del cortejo fúnebre, tras el que caminaba la familia de Adolfo Suárez seguida del jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y los presidentes del Congreso, Jesús Posada, y del Senado, Pío García Escudero. Tras ellos, el resto de las autoridades, entre las que se encontraban la mayor parte del Gobierno, numerosos presidentes autonómicos, entre ellos la presidenta de la Junta, Susana Díaz, diputados y representantes de las altas instituciones del Estado.

La presidenta de la Junta apeló al ejemplo de Adolfo Suárez para buscar acuerdos y consensos que permitan a la ciudadanía "reencontrarse con la política y encontrar una salida, una esperanza, a un futuro que este país necesita y que tiene".

En declaraciones a los periodistas durante su visita a la capilla ardiente, Díaz valoró que en la despedida del ex presidente del Gobierno se esté "reconociendo de manera justa" lo que supuso su figura "en un momento difícil de la historia de este país".

Un día triste, gris y muy frío para despedir al presidente más querido de la democracia. Si sobrecogedor era el silencio que se apoderó de las plazas de Cibeles y Neptuno al paso del cortejo fúnebre, inesperada fue la reacción que han tenido muchas personas que estaban en la calle al insultar a las autoridades que acompañaban el féretro. "Sinvergüenzas, tomad nota", "Fuera chorizos" y "Sonreíd corruptos", fueron algunos de los improperios con los que los ciudadanos descargaron su indignación.

Pero el de ayer era un día más que nada para poner en valor el legado del primer presidente de la democracia. "Habrá muchos presidentes, pero como Suárez ninguno" o "Ayúdanos desde donde estés", fueron algunas de las frases que se escucharon desde el Paseo de Recoletos, entremezcladas con vivas y aplausos, al paso del armón de artillería tirado por cuatro caballos.

Un recorrido que comenzaba a las once de la mañana y que retransmitieron decenas de periodistas pero también los propios ciudadanos, como un señor de mediana edad que con su teléfono móvil, emocionado y eufórico, iba narrando a su madre como iba viendo y viviendo un acontecimiento que ha quedado ya para la historia.

"Mamá, se lo comen las palmas. Es muy bonito, hay miles de personas", decía el hombre muy conmovido, mientras intentaba seguir como podía el paso del cortejo ya que las aceras estaban llenas de gente.

Y las lágrimas no sólo resbalaban por los rostros de muchas personas que acudieron a dar el último adiós a Suárez, sino que tampoco las pudieron evitar algunos periodistas en un momento en el que se cerraba una página de la historia de España.

Una gran bandera española, en la que se leía Gracias presidente en la Plaza de Cibeles, donde ha acabado la ceremonia fúnebre, puso el punto final a dos días muy intensos, en los que las muestras de cariño y gratitud parecían inagotables.

Un duelo en el que se vieron extraños compañeros de velatorio, políticos de toda ideología y condición unidos bajo la figura del artífice, junto al Rey, de la democracia española. En la retina quedan grabadas imágenes insólitas para la historia, como la de los ex presidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero desfilando uno a uno y en fila ante el féretro de su antecesor. Pero la azarosa vida política, pese al legado y el ejemplo imborrables de Adolfo Suárez, continúa.

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