Juicio por el crimen de Gabriel Cruz

Una sesión que refuerza la idea de un crimen premeditado

El tío de Gabriel Cruz durante su salida de la Audiencia Provincial tras testificar El tío de Gabriel Cruz durante su salida de la Audiencia Provincial tras testificar

El tío de Gabriel Cruz durante su salida de la Audiencia Provincial tras testificar / Rafael González (Almería)

La tercera sesión del juicio contra Ana Julia Quezada por matar al pequeño Gabriel Cruz puede desequilibrar la balanza hacia el lado de quienes plantean que pudo ser un crimen premeditado. La acusada mantuvo en su declaración que fue un accidente, que el pequeño cogió una hacha, ella le dijo que la soltara para que no se hiciera daño y a partir de ahí “comenzó a insultarla”.

Dice Quezada que “le tapó la boca para que se callara” y entonces se produjo el fatal final de la muerte por asfixia. Explica que no tuvo valor de contar nada a nadie, que lo enterró en la finca de Rodalquilar la que llevó al pequeño para que estuviera con ella mientras pintaba partes de la vivienda y que días después puso la camiseta como gancho para que la detuvieran. Pero siempre sosteniendo que fue un accidente.

Pero la acusación y fiscalía piden prisión permanente revisable y que fue un crimen premeditado. Y hay testimonios, como el de Francisco Cruz, el tío de Gabriel, que dejan cogidas con pinzas las declaraciones de Ana Julia. En su comparecencia como testigo en la jueza Alejandra Dodero mantuvo revelo que pasó parte de la noche del 28 de febrero, después de la muerte del niño, que se produjo en la tarde del día anterior, en la finca de Rodalquilar, y que allí le llamó la atención que hubiese una pala, un rastrillo y una pala plana “muy bien ordenadas, puestas en línea”.

Asegura que dichas herramientas no eran suyas o de su hermano, que reconocía una pala perteneciente a otro cortijo que se vendió años antes, pero que las herramientas de esta finca habían permanecido siempre en la casa de su madre en Las Hortichuelas Bajas. “Ángel normalmente nunca tiene herramientas allí”, sentencia.

Explica, también, que la autora confesa de la muerte del niño, se puso “muy nerviosa” cuando días después de la desaparición del menor vio aparecer a un grupo de personas que la sorprendieron en la finca en la que mató al pequeño, de 8 años. Indica que cuando llegaron su madre, dos primas y él a la finca, Ana Julia insistió en que “quería marcharse” y le hizo llevarla en coche hasta la casa de la abuela de Gabriel en Las Hortichuelas Bajas.

Además, asegura que las llaves de la finca de Rodalquilar, en Níjar, sólo las tenían él y su hermano Ángel, padre del menor, que la puerta de acceso solía estar cerrada y que se sorprendió al encontrarse a la acusada fumando junto a la piscina.

Abogado de la acusación

El abogado Francisco Torres, que ejerce la acusación particular en el juicio, que los testimonios presentados este miércoles por el tío paterno del niño y los agentes de la Guardia Civil han “desmontado por completo” la versión de la encausada y han afianzado la teoría de que actuó con premeditación.

Fue a matarlo, lo tenía premeditado y le falló que se acumulara tanta gente y tantos medios de comunicación, que le impidieron deshacerse del cuerpo en días posteriores, pero su intención es inequívoca”, valoró el letrado a su salida de la Audiencia Provincial de Almería.

Considera “determinante” tanto el testimonio del hermano de Ángel Cruz, quien ha destacado en sala que le “llamó la atención” encontrar en la finca de Rodalquilar en la que se produjo el crimen una pala, un hacha y un rastrillo que anteriormente no había visto allí; como el de los agentes de la Guardia Civil, quienes han apuntado que la acusada “intentó en todo momento dirigir” las pesquisas y dirigir las sospechas hacía su expareja sentimental. Torres considera que en la jornada de ayer miércoles “ha quedado claro” un perfil de la acusada en el que se muestra una “maldad intrínseca, porque es difícil ser más mala”.

Abogado de la defensa

Por su parte, el letrado de la defensa, Esteban Hernández Thiel, recuerda que es el jurado el que tiene que “valorar la credibilidad de las personas que declaran y las pruebas que se practican” en sala porque “ellos son los soberanos” a la hora de emitir su veredicto.

Declina entrar en determinados aspectos que se han revelado en el juicio, como que a la acusada se le hallaran apenas unas diez pastillas tranquilizantes en el momento en el que fue detenida; día en el que, según su versión de Quezada, pretendía quitarse la vida. “No soy médico, no puedo valorar eso”.

Los representantes de ambas partes han explicado además los motivos por los que han renunciado al testimonio del exmarido de la acusada al entender que “nada podía aportar”, aunque por diferentes razones.

Mientras que Torres incide en que los agentes de la Guardia Civil que tomaron declaración al entorno de Quezada en Burgos podrán aportar una “visión de conjunto”, Hernández sostiene que tanto el Ministerio Fiscal como la defensa ha cuestionado su “imparcialidad” ante una “enemistad obvia” entre el testigo y la acusada en relación a una “condena por malos tratos”.

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