Coronavirus Almería Los aplausos se van, pero ellos siguen

  • Testimonios de resiliencia y superación de sanitarios almerienses, escudo en la lucha contra el virus con uno de cada cuatro contagios y un esfuerzo sin precedentes. Sindicatos y colegios piden más plantilla e inversiones ante un posible rebrote para un sistema castigado por años de recortes 

Los aplausos se van, ellos siguen Los aplausos se van, ellos siguen

Los aplausos se van, ellos siguen

Los profesionales sanitarios de la provincia nunca olvidarán la batalla contra la pandemia del coronavirus. Han sido dos meses y medio de trabajo hasta la extenuación, de improvisación y adaptación permanente a las nuevas circunstancias y protocolos, de exposición permanente a los riesgos del contagio de COVID-19 y de miedo, mucho miedo. Han sido el mejor escudo en la lucha contra el virus y lo han pagado a un alto precio: más de 180 positivos entre los profesionales sanitarios, uno de cada cuatro contagios en la provincia almeriense. Afortunadamente casi el 95% de los afectados, sobre todo médicos y enfermeros, ya ha dejado atrás la infección y tampoco se han tenido que lamentar víctimas mortales como en otras provincias entre el colectivo de nuevos héroes de la bata blanca.

La misión que se les ha encomendado en esta crisis planetaria pasará a la historia, un esfuerzo sin precedentes de profesionales que han demostrado sobradamente su capacitación y resiliencia ante el fatalismo. Sus testimonios de estos días evidencian el gran reto que han afrontado para frenar la neutralizar los estragos del virus, el más complejo de sus trayectorias profesionales, y los permanentes sacrificios, tanto laborales como familiares, que han tenido que hacer en tiempos de conmoción y necesidad. Ataviados como cosmonautas con escafandra, uniformes especiales impermeabilizados y patucos han plantado cara a cara al coronavirus porque nadie más podía hacerlo. Los sanitarios agradecen, por supuesto, el reconocimiento de la sociedad y, ahora que se han terminado los aplausos de las ocho y la curva de contagiados empieza a retroceder, quieren que esa gesta que han liderado en la pandemia se convierta en mejores recursos y medios para la sanidad pública.

Los monumentos que promoverá la Junta de Andalucía en las ocho capitales andaluzas contribuirán a testimoniar la gratitud del pueblo andaluz para que nunca se olvide su papel en la neutralización del virus y los vuelos, estancias en hoteles e invitaciones en restaurantes que les están haciendo llegar como colectivo ayudarán a dejar atrás las secuelas físicas y psíquicas de dos meses y medio de estrés pandémico, pero lo que realmente quieren es no tener que volver a enfrentarse a situaciones de desborde asistencial y falta de medios por la infrafinanciación de lo público ante un futuro rebrote covídico.

Han demostrado su calidad humana y profesional por encima de las deficiencias de un sistema que en determinados momentos los dejó sin equipos de protección ni pruebas serológicas y la mejor recompensa hoy será que nunca más le falten los recursos. Sindicatos y colegios oficiales lo repiten estos días antes de que se difumine su batalla. "Hemos sido el sustento de la crisis sanitaria y no queremos aplausos, queremos reconocimiento, respeto, dignidad laboral y retributiva". Desde Marea Blanca recuerdan que Almería es la provincia con la peor tasa de médicos por cada 10.000 habitantes de Andalucía, apenas 35 frente a la media andaluza de 44,4 y la nacional de 52,3. Y en cuanto a la enfemería la proporción es de 44 frente al los 47,7 de media regional y 61,2 estatal. Alertan del deterioro de la sanidad pública, la única garantía ante una crisis como la vivida, por la pérdida de personal sanitario y escasez de medios ante las desmesuradas listas de espera en atención primaria y hospitalaria.

Desde SATSE añaden que durante el coronavirus se suspendieron todos los permisos, licencias y vacaciones y ahora tienen que reorganizarse con una nefasta previsión de cierre de camas en hospitales como Torrecárdenas este verano. Desde los sindicatos médicos argumentan que la pandemia ha puesto de manifiesto hasta qué punto el peso de la asistencia ante una emergencia sanitaria recae sobre los hombros de "profesionales maltratados e insuficimiente retribuidos" y solicitan días adicionales de vacaciones por cada mes de trabajo en estado de alarma y la garantía de que este colectivo indispensable no volverá a ser castigado con recortes salariales. Un plan de choque para aumentar las plantillas y recuperar las inversiones recortadas. Es la demanda de los héroes de la bata blanca que siguen trabajando cuando los aplausos terminaron.

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