Coronavirus Almería Casi mil bajas de los sanitarios por contagios después de un año en primera línea de batalla

  • El Servicio Andaluz de Salud contabiliza 754 solicitudes de incapacidad temporal por positivos y 224 la Agencia Sanitaria del Poniente, de los que 40 corresponden al personal en formación 

Un año en primera línea de batalla y casi mil bajas de los sanitarios por infección COVID-19

Un año en primera línea de batalla y casi mil bajas de los sanitarios por infección COVID-19 / Javier Alonso

Los profesionales sanitarios de la provincia han librado desde marzo una peligrosa batalla contra el coronavirus que están a punto de vencer con la inmunización casi plena del colectivo profesional. En una primera oleada fueron más de dos meses y medio de trabajo hasta la extenuación, de improvisación y adaptación permanente a las nuevas circunstancias y protocolos, de exposición permanente a los riesgos del contagio por la COVID-19 y de miedo, mucho miedo. En las sucesivas olas, sobre todo con el fuerte impacto de la tercera, fueron el principal escudo en la lucha contra una pandemia que llegó a colapsar el sistema sanitario disparando a máximos históricos las cifras de hospitalizaciones e ingresos UCI. Un imprescindible trabajo por la salud y el bienestar de los almerienses que han pagado a un alto precio. Han sido casi un millar las bajas laborales por infección del coronavirus SARS-CoV-2 en el último año.

La Consejería de Salud y Familias ha detallado a Diario de Almería que entre marzo de 2020 y 2021 han sido 754 los profesionales de los hospitales y consultorios del Servicio Andaluz de Salud los que se han acogido a incapacidad temporal por la COVID-19 y otros 224 los profesionales integrados en la Agencia Pública Empresarial del Poniente. En total son 978 de los que 157 corresponden a la plantilla de gestión y servicios y otros 40 son personal en formación. De las 754 bajas por los contagios de la COVID-19 del Servicio Andaluz de Salud, 265 se han registrado en lo que va de año y las 489 restantes en el ejercicio anterior. Así consta en una resolución firmada por la directora general de Personal del SAS, Pilar Bartolomé, fechada el 27 de abril en la que no precisan cuántas bajas psicológicas se han cursado en la provincia durante el primer año de crisis sanitaria.

Javier García Padilla, el segundo por la izquierda, ha vivido las dos caras de la UCI en Torrecárdenas Javier García Padilla, el segundo por la izquierda, ha vivido las dos caras de la UCI en Torrecárdenas

Javier García Padilla, el segundo por la izquierda, ha vivido las dos caras de la UCI en Torrecárdenas

Según los datos del portal del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía sobre la COVID-19, desde el inicio de la pandemia se han contabilizado más de un millar de positivos en la plantilla sanitaria en la provincia, si bien también están incluidos los que trabajan en centros no sanitarios. Tan sólo hasta noviembre, durante las dos primeras oleadas, fueron casi 400 los profesionales que dieron positivo en los hospitales y centros de salud de la provincia, si bien el número total de bajas laborales se disparó por encima de las 1.600 al sumar a los contagios los más de 1.240 aislamientos preventivos en dos categorías, una primera por contacto y sospecha de exposición a enfermedades víricas transmisibles y las de los trabajadores especialmente sensibles en base a la nueva emisión de prestaciones del 10 de abril del pasado año.

A pesar de superar el millar de contagios, los profesionales de la sanidad almerienses se encuentran entre los menos castigados de la comunidad, siendo una de las provincias en las que no ha habido que lamentar ninguna muerte entre los profesionales de la sanidad. La misión que se les ha encomendado en esta crisis planetaria pasará a la historia, un esfuerzo sin precedentes de profesionales que han demostrado sobradamente su capacitación y resiliencia ante el fatalismo. Sus testimonios de estos meses han evidenciado el gran reto que han afrontado para frenar y neutralizar los estragos del virus, el más complejo de sus trayectorias, y los permanentes sacrificios, tanto laborales como familiares, que han tenido que hacer en tiempos de conmoción y necesidad. Los nuevos héroes de la bata blanca están ganando la batalla a la COVID-19.

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