Así está siendo la búsqueda por mar y aire del náufrago de Carboneras
El rastro del Helimer 221 revela un barrido exhaustivo frente a la costa mientras se confirma que el desaparecido no pertenece a la flota pesquera ni es vecino del municipio
"Voy a saltar al agua": Salvamento continúa la búsqueda del náufrago de Carboneras tras su angustiosa llamada
A simple vista, sobre el plano cartográfico, parece un garabato frenético, una maraña de líneas rojas que se superponen una y otra vez frente a la costa del levante almeriense. Sin embargo, esa imagen es el testimonio gráfico de la tenacidad y la angustia: representa el patrón de búsqueda exhaustivo que el helicóptero Helimer 221 de Salvamento Marítimo está dibujando sobre el mar para tratar de encontrar al tripulante de la embarcación de recreo desaparecida desde el mediodía del martes.
Tal y como se aprecia en los registros de vuelo a los que ha tenido acceso este diario, la aeronave ha realizado un repaso minucioso del cuadrante marítimo situado entre Carboneras y Agua Amarga. Las pasadas son constantes, de norte a sur y de este a oeste, peinando cada milla de agua en busca de un chaleco salvavidas, un resto del naufragio o cualquier indicio que rompa el monótono azul del Mediterráneo.
Mientras el ruido de las aspas del Helimer marca el ritmo del operativo desde el aire, en tierra crece el misterio. Fuentes próximas al caso han confirmado que en Carboneras desconocen la identidad del desaparecido. Las primeras indagaciones apuntan a que el hombre no es vecino de la localidad ni su embarcación pertenece a la flota del municipio. Nadie en el pueblo sabe quién es, lo que refuerza la hipótesis de que se tratara de una persona en tránsito, alguien que simplemente pasaba por allí cuando la travesía se tornó en tragedia.
La falta de arraigo local del náufrago añade una capa más de complejidad al suceso, ya que la única información disponible es la que él mismo proporcionó en su agónica llamada al 112: un barco de seis metros, una vía de agua y una decisión desesperada.
A la incertidumbre sobre la identidad se suman las condiciones meteorológicas. Vecinos de la zona y observadores desde la costa han señalado el mal estado de la mar en las últimas horas, un factor que no solo pudo ser determinante en el hundimiento de la embarcación, sino que ahora dificulta la visibilidad y las labores de localización, convirtiendo el mar en un escenario hostil para los equipos de rescate.
El dispositivo sigue activo, con la esperanza puesta en que esa densa red de líneas rojas trazada por el Helimer 221 termine confluyendo en un punto concreto: el del hallazgo del náufrago que, antes de que se cortara la comunicación, anunció que saltaba al agua para salvar la vida.
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