David Villagrá, elegido primer presidente del Tribunal de Instancia de Almería por unanimidad

El refuerzo de la Sección de Violencia sobre la Mujer será el eje central de la reorganización, con nuevas salas y más magistrados

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A la izquierda, Lorenzo del Río, presidente del TSJA, junto a David Villagrá, el nuevo presidente del Tribunal de Instancia de Almería.
A la izquierda, Lorenzo del Río, presidente del TSJA, junto a David Villagrá, el nuevo presidente del Tribunal de Instancia de Almería. / D.A.

La judicatura almeriense ha cerrado filas en torno a una figura de consenso para afrontar el mayor cambio organizativo de las últimas décadas. David Villagrá Álvarez ha sido elegido por unanimidad nuevo presidente del Tribunal de Instancia de Almería, una figura de nueva creación que nace al amparo de la Ley Orgánica de Eficiencia del Servicio Público de Justicia y que supone, de facto, la desaparición del tradicional cargo de Juez Decano.

La elección, que tuvo lugar este miércoles en la Junta de Jueces celebrada en la Ciudad de la Justicia, otorga a Villagrá un mandato de cuatro años. El magistrado, que hasta el momento ejercía como Juez Decano —cargo que se extingue con esta reforma— y era titular del Juzgado de lo Penal número 6, asume ahora la responsabilidad de liderar la transición hacia un modelo colegiado que elimina el concepto de juzgado unipersonal.

"El proyecto de los proyectos"

El reto que asume Villagrá es mayúsculo. En sus primeras valoraciones tras la elección, el magistrado ha calificado la tarea que tiene por delante como "el proyecto de los proyectos", refiriéndose a la compleja implantación del Tribunal de Instancia. No se trata de un mero cambio de nomenclatura, sino de una reestructuración integral del funcionamiento de la justicia en la provincia. "Cambia todo, ya no hay juzgados", explica el nuevo presidente, detallando que la nueva organización se basará en Secciones y Plazas, rompiendo con la compartimentación estanca de los órganos judiciales tradicionales.

Esta transformación tiene un impacto logístico inmediato y de gran calado en la sede judicial de la carretera de Ronda. Según ha avanzado Villagrá, la reorganización implica "mover el 80% del edificio", una mudanza interna necesaria para agrupar a los jueces por materias y secciones funcionales en lugar de por juzgados numéricos. A efectos prácticos y administrativos, el propio Villagrá deja de ser el titular del Penal 6 para ocupar lo que técnicamente pasa a denominarse la plaza 6 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Almería.

Blindaje contra la violencia machista

Si la implantación del nuevo modelo es el marco general, el contenido prioritario de este mandato tiene un nombre propio: la lucha contra la violencia de género. Villagrá ha confirmado que una de las piedras angulares de su gestión será un refuerzo sin precedentes en esta materia, aprovechando la flexibilidad que ofrece la nueva ley.

"La reforma que estamos haciendo en el edificio va a ser muy potente", ha asegurado el presidente. El plan incluye dedicar "prácticamente una planta entera" a la Sección de Violencia sobre la Mujer, dotándola de recursos espaciales y humanos acordes a la carga de trabajo y a la sensibilidad que requiere la materia. Entre las novedades más destacadas, se encuentra la creación de dos salas de vistas nuevas exclusivas para estos procedimientos, lo que agilizará la celebración de juicios y mejorará la atención a las víctimas.

En términos de personal judicial, el refuerzo se materializa con la consolidación de una tercera plaza de magistrado —ya registrada— para violencia sobre la mujer. Además, el proyecto contempla una reorganización funcional para unificar criterios y esfuerzos. La intención es "unificarlo con el enjuiciamiento penal de violencia", incorporando un cuarto magistrado a esta área específica, lo que permitiría una respuesta judicial mucho más robusta y especializada frente a la violencia machista en la provincia.

Un perfil veterano para un tiempo nuevo

La elección unánime de David Villagrá no es casualidad. Su perfil combina la experiencia en la gestión —ha sido Juez Decano desde 2018, reelegido en 2022— con un profundo conocimiento de la realidad judicial almeriense, donde ha desarrollado el grueso de su carrera.

Nacido en Oviedo en 1978 y licenciado por la Universidad Pontificia de Comillas, Villagrá llegó a la provincia tras sus primeros pasos en la carrera judicial. Su trayectoria incluye destinos clave que le han permitido conocer de primera mano las distintas jurisdicciones y las carencias del sistema. Fue titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Huércal-Overa, plaza dura donde se curten muchos jueces, antes de pasar en junio de 2010 al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de El Ejido, otro destino de gran complejidad por su volumen de trabajo.

Ya en la capital, ejerció en el Juzgado de Instrucción número 5, donde lidió con la fase de investigación de causas complejas, antes de pasar a la fase de enjuiciamiento como titular del Juzgado de lo Penal número 6, puesto que ocupaba hasta la actual transformación en Tribunal de Instancia.

Su labor no se ha limitado a dictar sentencias. Como representante de sus compañeros, Villagrá se ha caracterizado por un perfil reivindicativo y dialogante. Ha sido una voz firme a la hora de denunciar el colapso de la Jurisdicción Social en Almería, alertando sobre señalamientos fijados a años vista, y ha exigido constantemente la creación de nuevos órganos judiciales para adecuar la planta a la litigiosidad real de la provincia. Su papel como delegado provincial de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) también le ha otorgado una visión global de las necesidades corporativas y materiales de la judicatura.

Ahora, con el respaldo total de sus compañeros, Villagrá estrena un cargo inédito. La figura del Juez Decano pasa a la historia y nace la Presidencia del Tribunal de Instancia. Por delante, cuatro años para convertir la teoría de la Ley de Eficiencia en una realidad operativa que, si se cumplen las previsiones del nuevo presidente, debería traducirse en una justicia más ágil, mejor organizada y, especialmente en el caso de la violencia sobre la mujer, mucho más eficaz.

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