"Era dinero fácil": la proxeneta confiesa y delata a los policías y clientes de la red de menores prostituidas

S.M.H. admite entre lágrimas haber captado a su hermana y tres amigas para prácticas que comenzaron con fetichismo y acabaron en abusos sexuales

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Primera sesión de la vista oral contra los acusados de prostituir a menores en Huércal de Almería.
Primera sesión de la vista oral contra los acusados de prostituir a menores en Huércal de Almería. / Europa Press

El silencio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería se rompió este martes con el llanto de S.M.H., la joven acusada de liderar una red de prostitución de menores desarticulada por la Guardia Civil en la operación 'Terciaria'. Enfrentándose a una petición fiscal de 45 años de cárcel, la procesada optó por decir la verdad. "A día de hoy no me explico cómo lo hemos hecho. Era una estúpida que veía dinero fácil y se fue de las manos", confesó ante el tribunal. Su testimonio, crudo y detallado, sirvió para incriminar al resto de los acusados: siete hombres y dos agentes de la Policía Local —uno de Adra y otro de Almería capital— que presuntamente pagaron por abusar de cuatro niñas y un niño, de entre 13 y 16 años.

Según el relato de la acusada, la trama se gestó en torno a 2018 y 2019. Lo que comenzó como un "juego" para conseguir dinero extra —50 euros por dejarse "chupar los pies"— pronto derivó en una espiral de explotación sexual. S.M.H., que entonces apenas superaba la mayoría de edad, convenció a su propia hermana y a sus amigas del barrio y del colegio para participar. "No veía ningún peligro en que nos chuparan los pies", aseguró, pero los clientes comenzaron a exigir más. Por tarifas que oscilaban entre los 20 y los 100 euros, las menores pasaron a realizar masturbaciones, felaciones y a someterse a prácticas de sadomasoquismo extremo.

La "biblioteca" del policía de Adra

Uno de los momentos más tensos de la sesión llegó con la descripción de los hechos imputados a M.L.N., agente de la Policía Local de Adra. La procesada relató cómo contactó con él a través de internet y este las citó en su municipio, asegurando que estaría de servicio. S.M.H. trasladó a las víctimas hasta una carretera oscura donde el acusado las esperaba. "Estaba en el arcén derecho con las luces puestas y dijo que lo íbamos a ver por las luces", explicó.

Una de las menores, de 16 años, se subió al coche patrulla. El agente la trasladó, según la investigación, a la biblioteca municipal de Puente del Río, de la que poseía llaves, para mantener relaciones sexuales. Al regresar al vehículo de S.M.H., la niña contó que el policía le había enseñado "la pistola, las porras y las esposas" y que "había estado muy chulo". La Guardia Civil confirmó en la vista oral que lograron identificar al agente gracias a la geolocalización del móvil de la menor, que solo estuvo en Adra esa noche. Además, durante el registro de su vehículo particular, los agentes hallaron un segundo teléfono móvil oculto "debajo de la rueda de repuesto", que usaba para estos contactos.

El 'Señor X' y la multa del confinamiento

El segundo funcionario implicado es J.C.P.S., un policía local de Almería conocido en la red como 'Señor X'. Su implicación quedó al descubierto por un error de cálculo durante el confinamiento de 2020. El 22 de abril de ese año, una de las menores, de 13 años, fue sorprendida por la Guardia Civil en una furgoneta junto a otro acusado, F.J.A.G. (alias 'Pies'), saltándose las restricciones sanitarias.

Asustada por la posibilidad de que la multa llegara a sus padres, la niña pidió ayuda a S.M.H., quien contactó por Skype con el 'Señor X' haciéndose pasar por la menor. Este agente, prevaliéndose de su cargo, se comprometió a "arreglarlo". Su rastro quedó grabado en los archivos policiales: al día siguiente de la denuncia, un teniente de la Guardia Civil recibió una llamada interesándose por dicha identificación. Al tirar del hilo, los investigadores descubrieron que quien solicitaba la información era J.C.P.S.. La menor llegaría a reconocerlo fotográficamente como uno de los hombres con los que también mantuvo encuentros sexuales.

Sadismo y vejaciones

El interrogatorio de la principal acusada destapó también las parafilias de los clientes "VIP", llamados así porque pagaban más y repetían con frecuencia. Entre ellos destacó a J.M.V.E., alias 'Chochito', quien pagaba por lamer las partes íntimas de las niñas y llegó a contratar un servicio para ver cómo una de las menores mantenía relaciones sexuales con su novio, también menor de edad y víctima en la causa.

Otro de los señalados fue C.T.R., vecino de las jóvenes y apodado 'Villa Inés'. Según S.M.H., con él realizaban "juegos" sádicos, como lanzar flechas a una diana: "Si la flecha llegaba al 12, eran 12 azotes". También se describieron prácticas con otro cliente, conocido como el 'Sumiso', que incluían defecar y orinar encima de él, quemarle con cera o introducirle objetos y plumas por el ano.

La Guardia Civil ratificó que S.M.H. colaboró activamente tras su detención, entregando contraseñas y teléfonos, lo que fue "esencial" para identificar a todos los implicados. "Siempre decíamos la verdad con la edad", insistió la acusada, recordando que las niñas acudían a las citas en chándal, sin maquillar y con una apariencia física que evidenciaba su minoría de edad. "Era la más chiquitita de todos, no estaba desarrollada, era muy pequeñita. No parecía una mujer", sentenció.

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