Almería

La oruga ‘procesionaria’ ya ataca a los pinos de la Sierra de los Filabres

  • Debería aparecer entre febrero y abril, pero las temperaturas suaves del otoño alargan el periodo de vida de esta oruga, empeñada en matar pinares

No habían hecho más que levantar cabeza y, de golpe, ahí está otra vez. Año tras año. La procesionaria. Esa oruga que hiere año tras año a la vegetación de la Sierra de los Filabres (aunque está presente en multitud de puntos de la provincia), y eso al final mata.

La provincia de Almería suma más de un lustro con escasas precipitaciones, las más escasas de la última década. Y, al mismo tiempo, un clima que provoca que las estaciones templadas se alarguen en el tiempo. El verano gana espacio y, por tanto, sus temperaturas características. Y eso trae consigo una serie de modificaciones en el ciclo de vida de las plantas y, también, en el de los animales.

Aspecto que ha venido presentado la Sierra de los Filabres por el ataque de estas orugas. Aspecto que ha venido presentado la Sierra de los Filabres por el ataque de estas orugas.

Aspecto que ha venido presentado la Sierra de los Filabres por el ataque de estas orugas.

La Sierra de Los Filabres mira acomplejada cómo las plagas convierten en marrón lo que siempre ha sido verde. Los pinares pierden su color y muchos de ellos comienzan a morir.

Es un proceso lento que ya comienza a mostrar sus primeros resultados. El aumento de la temperatura media del clima y la falta de precipitaciones es problema y a la vez consecuencia, pues da lugar a ‘invitados’ que años atrás aparecían durante sus meses habituales y se marchaban, como la procesionaria, pero ahora alargan sus estancias debido a que el clima acompaña a sus característica de vida, caso de la procesionaria. Las repoblaciones de la provincia (un 85% de toda la plantación de pinar que existe), la sequía y, durante los últimos años, unos inviernos con temperaturas suaves les están viniendo como anillo al dedo; anticipan y alargan su reproducción. “Los ataques de procesionaria y de otras plagas y enfermedades pueden contribuir a la muerte del arbolado, aunque casi nunca tendrían ese final de no existir estas condiciones climáticas tan excepcionalmente adversas”, apunta Emilio González, de Serbal.

La Universidad de Córdoba acaba de corroboró una percepción cada vez más evidente, uno de los elementos que más está sufriendo el llamado cambio climático es el pino. Investigadores esta universidad relacionan la mortandad en dos especies de pino en Almería con el cambio climático y la reducción de la disponibilidad hídrica en masas artificiales.

Relacionan la mortandad en dos especies de pino en Almería con el cambio climático y la reducción de la disponibilidad hídrica en masas artificiales.

Para comprobar cómo de veloz está afectando el incremento de temperaturas y el descenso de precipitaciones a las masas forestales, los investigadores del Departamento de Ingeniería Forestal evaluaron la situación de los pinares más al sur de Europa, los que se encuentran en la provincia de Almería . En la sierra de los Filabres, colindante con la provincia de Granada, existen bosques de pino silvestre (Pinus sylvestris) y pino salgareño (Pinus nigra).

A partir de mediciones en los anillos de los árboles y otras técnicas, los científicos identificaron el comportamiento de estas coníferas en periodos de sequía importante. En el interior de los troncos se conservaban, como tatuajes, los efectos de la ausencia de lluvias de 1994 y 1995, 1999 y 2005. Cuando faltaba el agua, la competencia entre los individuos era feroz por el recurso más limitante, el agua. Todos iniciaban una pugna por este recurso fundamental.

La directiva europea de uso sostenible de los productos fitosanitarios prohibe desde 2012 en España llevar a cabo fumigaciones aéreas salvo casos excepcionales, así que las administraciones regionales no pueden aprobar planes contra la oruga procesionaria . De ahí que desde la delegación de Medio Ambiente de la Junta hayan confirmado a Diario de Almería que no hay previsto ningún tipo de trabajo al respecto. La prohibición legal está justificada porque la aplicación aérea “puede causar efectos negativos significativos en la salud humana y el medio ambiente”, según recoge la directiva europea de uso sostenible de estos productos redactada en 2009. El texto indica que esta pulverización “debe prohibirse” de forma general, acotando bastante la posibilidad de utilizarse en casos de especial necesidad. España incorporó la norma en 2012 mediante un decreto ley: “Se prohiben las aplicaciones aéreas de productos fitosanitarios”, redactó el Ministerio de la Presidencia. Pero abrió la puerta a que pudieran aceptarse “en casos excepcionales” para cuando no haya “alternativa técnica y económicamente viable”. Estas “autorizaciones excepcionales” son las que la dirección general de Sanidad de la Producción Agraria ha estado firmando habitualmente. Al poco de entrar en vigor el real decreto, la patronal de las empresas de trabajos aéreos ( Aeca-Helicópteros) se quejó de que la aplicación de la normativa les dejaba “al borde de la quiebra”.

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