Cuando la tierra se abre: los terremotos que arrasaron ciudades españolas

España ha sufrido terremotos de intensidad extrema que han destruido ciudades enteras, provocado miles de muertos y condicionado durante siglos el desarrollo del territorio

Granada, Málaga, Murcia y Almería se deforman ya en el sentido de las agujas del reloj

Mapa de los terremotos que azotaron más duramente a España. / DDA

España ha registrado a lo largo de su historia terremotos capaces de destruir ciudades enteras, provocar miles de muertos y alterar durante décadas la organización del territorio. No se trata de episodios aislados ni anecdóticos. El registro histórico muestra una secuencia continua de grandes seísmos, especialmente concentrados en el sureste peninsular y el entorno atlántico del golfo de Cádiz, con intensidades máximas documentadas de hasta grado X.

El terremoto de 1755 y el tsunami que arrasó el suroeste

El mayor terremoto sentido en territorio español se produce el 1 de noviembre de 1755, con epicentro en el suroeste del cabo de San Vicente. El seísmo alcanza una intensidad X y genera un tsunami de hasta quince metros que afecta de forma directa a las costas andaluzas y portuguesas. Las estimaciones históricas cifran en torno a 15.000 víctimas las registradas en el ámbito español, con daños graves en Huelva, Cádiz y Sevilla.

Almería y el mar de Alborán, uno de los focos históricos

Ese evento no es una excepción. Ya en 1522, un fuerte terremoto en el mar de Alborán provoca la destrucción de gran parte de Almería y Ugíjar, con alrededor de mil fallecidos y el colapso generalizado de las viviendas. La documentación de la época describe ciudades prácticamente arrasadas y una población obligada a rehacer por completo su asentamiento urbano.

El sureste peninsular concentra los episodios más destructivos

El sureste peninsular concentra buena parte de los episodios más destructivos. En 1518, la ciudad de Vera, en Almería, queda totalmente destruida tras un terremoto de intensidad VIII–IX. De las doscientas casas existentes, ninguna queda en pie. En 1804, un nuevo seísmo arrasa Dalías, Berja y Roquetas, con más de cuatrocientas víctimas y la destrucción de la mayoría de los edificios.

Granada y el terremoto más mortífero de la España contemporánea

Granada es otro de los focos históricos. El terremoto de Arenas del Rey, ocurrido el 25 de diciembre de 1884, deja 839 muertos, más de 4.400 edificios destruidos y otros 13.000 dañados. Es el terremoto más mortífero de la España peninsular en época contemporánea y obliga a replantear la ubicación y reconstrucción de numerosos municipios del interior granadino.

El Levante y la destrucción urbana en el siglo XIX

En el levante, el terremoto de Torrevieja de 1829 alcanza intensidades IX–X y provoca 389 víctimas. Torrevieja y Guardamar quedan tan dañadas que deben ser prácticamente reedificadas. La intensidad del seísmo no se mide solo por la magnitud instrumental, sino por el grado de destrucción y la incapacidad de las estructuras para resistir el movimiento.

Grandes terremotos también en el noreste peninsular

El registro histórico también muestra grandes terremotos en el noreste peninsular. En 1428, el seísmo de Queralbs, en los Pirineos orientales, causa alrededor de 800 muertos y destruye por completo numerosas poblaciones de montaña. Es el evento sísmico más grave documentado en esa región y demuestra que el riesgo no se limita al sur peninsular.

Impacto territorial prolongado en la Comunidad Valenciana

En la Comunidad Valenciana, el terremoto de Estubeny de 1748 arrasa Montesa, Sellent y la propia Estubeny. Aunque el número de víctimas es menor, la destrucción es total en varias localidades, con un impacto territorial que se prolonga durante décadas. La pérdida de edificios y de infraestructuras básicas condiciona el desarrollo posterior de la zona.

Málaga y los daños estructurales históricos

Málaga también figura entre las áreas afectadas históricamente. En 1680, un terremoto con epicentro en Alhaurín el Grande destruye el 20 % de las viviendas de la capital y deja inhabitables cerca del 30 %. Los daños obligan a evacuaciones masivas y a una reconstrucción parcial de la ciudad.

Lorca 2011: un seísmo moderado con consecuencias graves

En época reciente, el terremoto de Lorca de 2011, con una magnitud de 5,1, demuestra que no son necesarias magnitudes extremas para generar un impacto grave. El 5 % de los edificios sufre daños estructurales severos y el 13 % daños moderados, con nueve víctimas mortales. Es el episodio sísmico más dañino registrado en España en las últimas décadas.

Un patrón histórico claro de riesgo sísmico

El análisis conjunto de estos episodios revela un patrón claro. España no es un país de grandes terremotos frecuentes, pero sí presenta una sismicidad moderada capaz de producir episodios muy destructivos cuando coinciden intensidad elevada, poca profundidad y núcleos urbanos vulnerables. El sureste peninsular, el levante y el entorno atlántico concentran la mayor parte del riesgo histórico documentado.

Un riesgo real respaldado por siglos de registros

La historia sísmica española muestra que los grandes terremotos no son un fenómeno ajeno ni excepcional. Han ocurrido, han destruido ciudades y han marcado el desarrollo de amplias regiones. Ese registro sigue siendo hoy la principal referencia para evaluar el riesgo real y la necesidad de preparación frente a futuros seísmos.

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