Las viviendas con fines turísticos superan las 40.000 camas, 5.000 más que los hoteles

Costa de Almería

En la actualidad son 8.216 casas y pisos repartidos por 56 municipios almerienses con 40.328 camas frente a las 35.205 de alojamientos hoteleros. Este segmento concentra casi el 40% de la oferta provincial

Las viviendas con fines turísticos superan las 40.000 camas, 5.000 más que los hoteles
Las viviendas con fines turísticos superan las 40.000 camas, 5.000 más que los hoteles / Javier Albiñana

Las viviendas con fines turísticos continúan con su imparable expansión por toda la geografía almeriense y ya han superado las 40.000 camas, una cifra muy por encima de las 35.205 que ofrecen los 304 establecimientos hoteleros (hoteles de una a cinco estrellas, albergues, hostales y pensiones) que tiene la provincia en la actualidad. Con 40.324 plazas en 8.216 alojamientos repartidos por 56 municipios almerienses, esta nueva subespecie de turismo colaborativo al alza cimentada en las tecnologías de la comunicación y plataformas de alquiler vacacional se ha convertido en el principal segmento liderando la oferta provincial de camas. En apenas siete años han pasado de la nada -un fenómeno prácticamente residual- al todo, desbancando las capacidades que concentran los campings, apartamentos turísticos, casas rurales y establecimientos hoteleros. De hecho, las viviendas con fines turísticos acaparan ya casi el 40% de plazas de un sector que actualmente se ha situado en la antesala de la nueva temporada estival en torno a las 108.000 camas.

Un rápido florecimiento de un modelo de negocio ajeno a los tradicionales alojamientos que ha duplicado las previsiones iniciales de la administración regional cuando regularizó las viviendas con fines turísticos a mediados de 2016 en base a un decreto por el que se tenían que inscribir en el Registro de Turismo de Andalucía para seguir acogiendo huéspedes. La Consejería de Turismo estimó, en base a las estadísticas de portales de internet e inmobiliarias del litoral con mayor demanda, que con esta nueva normativa se podrían controlar entre 3.000 y 4.000 viviendas que venían operando en el mercado negro vacacional en la provincia y en la actualidad ya se han inscrito más del doble y todo apunta a que este segmento que están gestionando autónomos, pymes y familias seguirá creciendo.

2.092 euros de gasto en la ciudad

La Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía (AVVA) ha estudiado el perfil de los clientes que hacen uso de este tipo de hospedaje y, según los datos de la entidad, 6 de cada 10 euros (el 60%) que gasta este tipo de visitante lo hace en compras, productos y servicios del comercio local. El gasto medio total de viaje por usuario de vivienda turística es de 2.092 euros, frente a los 1.606 euros de los que se alojan en hotel. Además, la estancia media es mucho más alta, de 5,3 noches frente a 3,6 de los clientes de hotel. Por lo tanto, “está mucho tiempo en el destino y gasta más”. En su gran mayoría (un 65%), es turismo familiar. Desde la pandemia, se ha incrementado la demanda de este tipo de alojamientos entre un 40 y 60% por la sensación de seguridad, privacidad e intimidad que generan.

Las viviendas con fines turísticos representan el auténtico boom del destino Costa de Almería: en marzo de 2018 sumaban 11.388 camas y un año después eran 19.904. Antes de la pandemia, en junio de 2019 superaron las 24.000 en 4.882 establecimientos censados bajo este epígrafe y en junio de 2020, en plena policrisis del coronavirus, habían alcanzado las 27.000 plazas en 5.500 alojamientos. Un año más tarde, en septiembre de 2021, ya eran 31.571 camas en 6.524 pisos, chalés y apartamentos en 40 municipios y en la actualidad son 8.216, una nueva inscrita ayer en el momento de consultar la estadística de la Consejería de Turismo. Han seguido creciendo, incluso en pandemia frente al parón que experimentaba el sector en su práctica totalidad, incrementando las camas en más de diez mil plazas en apenas dos años. Si a este tipo de establecimientos se sumaran las 15.780 que ofrecen los 143 apartamentos turísticos que prestan actividad en la provincia, el cómputo total de plazas del alquiler vacacional alcanzaría las 56.108 y supondría nada menos que el 52% de la planta provincial.

Más de la mitad de viviendas con fines turísticos se concentran en el litoral del levante almeriense. Los municipios con más inmuebles inscritos en el Registro de Turismo de Andalucía son: Vera (1.858 alojamientos y 8.556 camas), Mojácar (1.422 con 7.202 plazas), Níjar (985 inmuebles y 5.162 camas), Pulpí (614 con 3.077 plazas) y Carboneras (357 con 1.748 camas). A continuación se van salpicando localidades del resto de la provincia, principalmente costeras, destacando el peso de Roquetas (1.252 establecimientos y 5.793 plazas) y la capital (885 con 4.441 camas). Tan sólo Vera, Mojácar y Níjar concentrarían la mitad de las plazas con casi 21.000. En el conjunto de la comunidad son más de 98.000 los pisos con una planta de 515.380 camas. La Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía, que representa a más de 65.000 plazas, ha detallado que el impacto económico de este tipo de alojamiento fue de 157 millones en 2019 y el pasado año se estimó que la facturación alcanzaría los 195 millones.

Los ayuntamientos podrán limitar la actividad con la ley de la Junta

La modificación de un decreto de la Junta habilitará a los ayuntamientos para que controlen en su planeamiento la proliferación de viviendas con fines turísticas, siempre que argumenten razones de “interés general”. También las comunidades de vecinos podrán impedir esta actividad en sus inmuebles. Son las principales novedades de la normativa que prepara el gobierno autonómico ante la “demanda social” que ha provocado un fenómeno que ha “distorsionado el modelo turístico de Andalucía”, según ha admitido el consejero del área Arturo Bernal, quien ha reconocido que el fenómeno de las VFT ha desbordado a la propia administración autonómica. El borrador definitivo que ha elaborado la Consejería de Turismo de la Junta modificará los decretos de febrero de 2016 y enero de 2010. Sevilla y otras ciudades andaluzas como Málaga o Cádiz están trabajando en cambios de su PGOU para regular sus ordenanzas de las viviendas con fines turísticos.

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