UD Almería-Real Mallorca | Contracrónica

Ambición con aroma a play-off

  • El Almería borra del mapa al Mallorca en una espectacular segunda mitad y muestra su decidida candidatura a la promoción de ascenso

Álvaro Giménez es objeto de uno de los cuatro penaltis que sufrió, tres de ellos señalados Álvaro Giménez es objeto de uno de los cuatro penaltis que sufrió, tres de ellos señalados

Álvaro Giménez es objeto de uno de los cuatro penaltis que sufrió, tres de ellos señalados / Javier Alonso (Almería)

Cuando los jugadores quieren, suelen poder. Los del Almería se han metido entre ceja y ceja disputar la promoción de ascenso y a falta de una jornada para el término de la primera vuelta están bien posicionados para poder lograrlo allá por el mes de mayo. En la matinal de Reyes se quitaban definitivamente la careta apabullando a todo un Mallorca en una segunda mitad espectacular, en la que el equipo bordó el fútbol por momentos y dio muestras de dominar registros hasta ahora desconocidos.

Es Fran Fernández un técnico que no rumia bien con la crítica, pero en su favor está saber encajarla y trabajar hasta la saciedad aquellos lunares en los que los demás inciden para pulirlos hasta convertir a su equipo en una máquina casi perfecta. Todos los rivales alababan ya la bautizada como ‘presión suicida’ de los unionistas o su velocidad vertiginosa por bandas en transiciones trepidantes. Desde el domingo a ese listado deben añadir un juego posicional bastante notable, un talón de Aquiles que los de FF han lijado a base de entrenamientos.

Se vio con nitidez en una igualada primera mitad ante un Mallorca que no cede el balón al contrario como la gran mayoría de adversarios, sino al que le gusta proponer. Y se atisbó con mayor claridad aún en la segunda parte, cuando quizá el juego invitaba a esperar en la guarida y cobrarse la presa al contragolpe. Lejos de eso, los unionistas le regalaron a sus seguidores lo que ha dado en llamarse fútbol de toque sin perder sus seña identificativas. Ese crecimiento constante en su forma de interpretar el juego es lo que convierte a este Almería por méritos propios en un firme candidato a luchar por el ascenso en las veintidós jornadas que restan.

Conviene partir desde la cautela porque este deporte a la vuelta de la esquina te tiene reservado un buen tortazo, pero al igual que cuando arrancó la temporada se veía que era necesario un triunfo cuanto antes para que lo bueno que se presagiaba pudiera asentarse (el bálsamo y punto de inflexión fue el triunfo copero en Málaga) ahora puede asegurarse que el plantel está sobradamente capacitado para el objetivo inicial de obtener la permanencia, por lo que sería una pena caer en la autocomplacencia y conformarse con las migajas, máxime tras venir de tres temporadas para olvidar.

Juan Carlos Real cuajó otro partido sobresaliente Juan Carlos Real cuajó otro partido sobresaliente

Juan Carlos Real cuajó otro partido sobresaliente / Javier Alonso (Almería)

Lo bueno es que el vestuario quiere y el entrador lo empuja. El discurso del partido a partido ahora siempre viene trufado con el adjetivo de la ambición y solo falta que el club abrace esa corriente interna para que con un par de necesarios retoques en el mercado invernal el potencial suba y facilite la labor de un ilusionante colectivo que está dispuesto a morir en la trinchera con las botas puestas.

Ese es el gran valor de este grupo, que supo hacer piña cuando pocos daban/dábamos un duro por sus posibilidades de éxito, dejándonos llevar por el prejuicio de la manida inexperiencia. FF ha roto con el mal atávico de los últimos cursos y eso conviene aprovecharlo porque los trenes en este negocio pasan de higos a brevas.

Mientras en los despachos se deciden a dar el paso, en el campo los futbolistas siguen cumpliendo con disciplina. El Mallorca les exigió y estuvo cerca incluso de ponerse por delante en el primer acto de no ser por una rápida salida de René para achicar espacios cuando Merveil se plantaba en el área para picarle el balón en busca de un 0-1 que por suerte no iba a llegar.

Álvaro Giménez suma ya siete dianas como pichichi rojiblanco

Con Narváez haciendo pupa por la banda izquierda, qué jugador tan distinto a Rioja, sin desmerecer al sevillano, el Almería empezó a adueñarse poco a poco del balón y a plantarse en el área con mayor peligro, pero primero el árbitro no quiso ver el primer penalti de la mañana por una carga de Raíllo sobre Álvaro Giménez y el ariete ilicitano marró después un testarazo franco desde los once metros.

Todo iba a enmendarse al borde del descanso al forzar una nueva pena máxima, esta vez cobrada al central eslovaco Valjent que el propio Álvaro se encargó de transformar. El gol sirvió para remar con el viento a favor en el segundo periodo. Después de tener en sus botas Corpas el 2-0, Álvaro forzaba otro penalti de Raíllo que esta vez el ilicitano iba a fallar, en gran medida gracias al acierto del meta Manolo Reina.

Un error en la salida de balón visitante era aprovechado por Real para poner las cosas en su sitio en el 70, haciendo bueno un defectuoso pase de Yan Eteki en la transición. Con el marcador encarrilado hubo tiempo incluso de un tercer penalti a favor, esta vez de Estupiñán a Álvaro, en plan cobrador del frac, que Reina le detuvo a Aguza. Que pase el siguiente.

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