Ciclismo paralímpico I Entrevista a Pablo Jaramillo, bronce en Tokio 2020

  • Era su primera participación paralímpica y Pablo se fundió con sus compañeros Ricardo y Alfonso para ser un cohete en busca de un bronce que pone el colofón a su carrera

  • Lo dice alto, claro y con mucho orgullo: es almeriense al cien por cien, puesto que su tierra le ha dado todo a nivel personal, laboral, familiar y dentro de sus limitación de instalaciones, también deportivo

  • Los deportistas andaluces logran ocho medallas y 25 diplomas en los Juegos de Tokio 2020

"La medalla es de toda Almería"

Pablo, Ricardo y Alfonso, la grupeta que le dio el bronce a España en Tokio. Pablo, Ricardo y Alfonso, la grupeta que le dio el bronce a España en Tokio.

Pablo, Ricardo y Alfonso, la grupeta que le dio el bronce a España en Tokio.

Escrito por

· Pablo Laynez

Redactor

Como si fuera un sueño de verano, Pablo recuerda esos días de agosto en los que alcanzó la gloria. Un metal paralímpico por el que lleva tantos años trabajando y que pudo morder en los Juegos más peculiares de toda la historia, que siempre son un ejemplo de superación para personas con discapacidad y en esta ocasión también lo han sido para toda la sociedad por cómo combatir la COVID-19. Ahora, de vuelta a su día a día en Níjar, con cientos de papeles amontonados en su mesa de trabajo y un respiro deportivo, el ciclista almeriense atiende con palique y mucha satisfacción a Diario de Almería.

-No se me ocurre otra manera de empezar la entrevista que con dos palabras: enhorabuena y gracias.

-Muchas gracias. Fue una alegría tremenda, te puedo asegurar todos los empujones que me habéis dado desde Almería. Ha sido una satisfacción el poder defender los colores de España en unos Juegos Paralímpicos y, encima, con podium. Una auténtica pasada.

-Encima en su primera participación paralímpica.

-Así es. Llevo muchísimos años en el deporte adaptado y esto es el colofón a mi carrera. Superfeliz de poder compartirlo con todos.

-Sitúese mentalmente de nuevo en la línea de salida.

-Salimos los segundos de nueve países. Cuando vimos que teníamos la tercera mejor marca, respiramos y supimos que íbamos a luchar por el bronce en la final con Francia. Su tiempo fue bueno, pero nosotros le sacábamos un segundo. Ellos cambiaron desarrollo y tácticamente mejoraron en la salida, hicieron el mismo tiempo en la final que nosotros en la clasificación. Lo que pasa que nosotros también teníamos un plan B, que nos salió, y de ahí sacamos las dos o tres décimas que nos subieron al cajón.

Vídeo de la carrera del bronce de Pablo Jaramillo.

-¿Qué se pasa en esos momentos por la cabeza?

-Te puedo decir que el momento del podium la emoción te desborda. Al acabar la competición, todavía estás con la adrenalina, con los nervios, el sudor... Una vez que te cambias, subes al podium, mis compañeros me dejaron que les pusiera la medalla... una auténtica pasada.

-¿Dónde está esa medalla?

-La organización te da una caja para guardarla y ahora mismo la tengo en casa, deseando poder enseñarla a todos los que me han ayudado, a familiares, a patrocinadores... La medalla es de toda Almería, quien quiera verla y echarse una foto, sólo tiene que decírmelo.

-En Almería no hay instalaciones específicas para el entrenamiento que usted necesita.

-El ciclismo en cierta manera lo puedes practicar en cualquier sitio, pero aquí es cierto que no hay una instalación para sacarle el máximo partido y ponerme en forma. Entonces, voy a Valencia o a Madrid a prepararme cuando es el momento de coger el pico de forma bueno. Es mi estilo de vida, lo tengo asumido.

"En el carnet pone que nací en Madrid, pero toda mi vida y carrera la he hecho en Almería, soy almeriense cien por cien"

-Por la zona de Levante tiene también un paraíso natural donde rodar y hacer kilómetros.

-Sin duda, lo que pasa que mi disciplina no es de rodar tanta horas. Nosotros metemos más sesiones de gimnasio, las salidas en bici de carretera no son tan largas. Los velocistas no somos ciclistas al uso, tenemos nuestra musculatura en tren superior e inferior y, por lo tanto, pesamos más. Tenemos unos entrenamientos más específicos.

-¿Necesita algún tipo de seguridad extra por su discapacidad?

-Nada. Mi discapacidad no me impide agarrar (tiene los nervios radial y cubital de la mano lesionados por un accidente), sino hacerlo con fuerza. Puedo darle uso a la bicicleta perfectamente.

-Imagino que en Tokio ha visto auténticos ejemplos de superación.

-No sólo en ciclismo, sino en todas las disciplinas. Las categorías altas son todo un ejemplo, son el ejemplo que todos debemos de tomar para darnos cuenta de que la vida no es sólo lo que conocemos. En cuanto tienes un palo, hay que pensar en todas estas personas que salen adelante y que tienen en el deporte su principal vía de escape.

-¿Pablo mira a París?

-Yo voy día a día, no quiero mirar a París. Seguramente en marzo habrá Mundial de pista y tendría que hacer podium, que es uno de las exigencias. Por supuesto que mientras el cuerpo aguante y no haya un cambio generacional potente, voy a seguir peleando.

-¿Algo más esta temporada o ahora de vuelta al 'curro' laboral?

-El objetivo deportivo de 2020-21 eran los Juegos y ahora toca tomar un pequeño parón, que no va a ser muy largo, y volver a la rutina: trabajo, entrenamientos... La próxima cita será para febrero o marzo de 2022.

Pablo posa en la villa olímpica ante el anagrama de los Juegos. Pablo posa en la villa olímpica ante el anagrama de los Juegos.

Pablo posa en la villa olímpica ante el anagrama de los Juegos.

-Sin maldad, pero para aclarar. En los Juegos se referían a Pablo como el "ciclista madrileño". Los que le conocemos sabemos que usted lleva a Almería en su corazón, que es tan almeriense como el propio indalo que defiende con orgullo.

-Es un tema que siempre me ha sorprendido. En el carnet pone que nací en Madrid, pero toda mi vida y toda mi carrera la he hecho en Almería. Uno es de donde pace y yo soy almeriense cien por cien. Lo importante es que esta medalla la conseguí por Almería y es de Almería.

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