Cultura

Alejandra Gudí: “Esta profesión es preciosa y da muchas alegrías, pero también es muy dura”

  • La bailaora almeriense tiene 35 años y lleva una carrera meteórica después de haber pasado por el Ballet Flamenco de Andalucía

Este año no está siendo fácil para esta gran bailaora almeriense que triunfa en Madrid. Ganadora del Primer Premio Nacional por alegrías La Perla de Cádiz 2018, compagina su trabajo en compañías de danza con su carrera en solitario trabajando en algunos de los tablaos más prestigiosos de Madrid.

-Esto del baile, Alejandra creo que te viene desde muy pequeña. ¿Naciste predestinada para ello?

-Pues no sé si predestinada o no, si que las tenía todas conmigo porque mi tía se dedicaba a ello y fue con ella, en su escuela con la que empecé mis primeros pasos. Fue por quien comencé a descubrir todo este mundo y quizás de no haber sido así, mi camino hubiese sido otro.

-Tengo entendido que hay un momento que casi lo dejas estando en el Conservatorio.

-Fue por un suspenso en danza española. Yo era una niña con muchas condiciones para el clásico además de mi apariencia física, mis profesoras e incluso mi tía decían que yo tenía que hacer clásico, pero a mí el clásico no me gustaba. Yo moría por un taconeo y un palillo. Un día llegaron las notas y tenía un suspenso como un castillo en danza española, lo recuerdo como un dramón. Dije mamá, quítame. Menos mal que no lo hizo, a día de hoy se lo agradezco porque no sé qué hubiese sido de mi. Seguí mi intuición y luché por lo que me gustaba sin hacer caso a nadie, creo que cuando es tanto el amor que se le tiene a algo, escuchas a esa voz que hay dentro de ti, esa que te va guiando el camino, es muy difícil equivocarte.

-Desde el primer momento tuviste el apoyo de tu familia. Lo tuviste claro desde muy jovencita que lo tuyo era el baile.

-Clarísimo. Cuando somos niños queremos ser peluqueros, médicos o profesores. Yo quería ser bailarina. Recuerdo que ya no siendo tan niña mis amigas del instituto seguían sin saber que estudiar, cuál era su vocación, a mí jamás me pasó eso.

-¿Cómo valorarías tu etapa en el Conservatorio de Danza en Almería?

-La recuerdo con mucho cariño, esta es la etapa en donde se construyen los cimientos para luego salir a volar. Aquí comencé a adentrarme en este mundo, a descubrir lo feliz que me hacía bailar, conocí el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio que suponía y fue donde realmente me di cuenta de que era a eso a lo que quería dedicar mi vida.

-¿Para llegar arriba, aparte de tener condiciones físicas y mentales, se requiere tener suerte, o todo al final es trabajo?

-Un combo de todo. Te diría que el trabajo es crucial porque hay que trabajar mucho y estar muy preparado, pero también hay que tener la cabeza muy bien amueblada, ser fuerte para soportar muchos altibajos y hay que buscar la suerte. No creo en la suerte en sí. Hoy en día no es todo bailar, hay mucha gente que baila muy bien y no han llegado arriba, bien por inseguridades, por circunstancias personales o por no estar en el momento adecuado con las personas adecuadas. A veces puede llegar a parecer injusto o no, pero el estar bien relacionado, siempre que haya talento y trabajo, es fundamental, no solamente en este gremio que es del que me toca hablar, en la vida en general.

-Hay un momento de tu carrera artística que aparece la compañía de Antonio El Pipa. ¿Se puede considerar un momento único recordándolo ahora?

-Con Antonio fue cuando empezó todo. Ahí fue donde me subí por primera vez a los escenarios de una manera más profesional. Recuerdo esas primeras veces con el telón aún echado, todos preparados, Antonio el Pipa , la tía Juana, Mariana Cornejo, Concha Vargas, los miraba con tanta admiración que tenía que decirme a mí misma que era verdad, que no estaba soñando. Fue una etapa de la que aprendí muchísimo, de la que disfruté aún más viendo a semejantes fieras desde tan cerquita y compartiendo maravillosos momentos con ellos.

-Luego has estado en otras compañías haciendo giras a nivel nacional e internacional. Esas experiencias siempre son muy positivas.

-Luego entre en el Ballet Flamenco de Andalucía bajo la dirección de Rafaela Carrasco a la que admiro infinito y agradezco enormemente el haber creído en mí y haberme hecho partícipe de esa aventura, quizás hasta ahora la mejor de mi vida. Fue una etapa llena de aprendizaje, un antes y un después en mi carrera. La vida me puso en el camino a personas que admiraba y admiro muchísimo y que me hicieron abrir un amplio abanico de posibilidades de trabajar el flamenco, a nivel estético, escénico, me llevaron hacía otros lenguajes que me apasionaron. Fueron tres años maravillosos llenas de experiencias positivas.

-¿No paraste ahí?

-Más tarde llegaron más compañías, más giras y más sueños cumplidos como fue el poder trabajar en la compañía de Rubén Olmo por el que siento también una gran admiración. Trabajar de su mano fue otra experiencia maravillosa y poder verlo tan cerca en escena era emocionante.

-En ese recorrido, en el año 2018 ganas el Primer Premio Nacional por alegrías La Perla de Cádiz. ¿Qué supone este reconocimiento?.

-Pues fue un empujoncito en mí carrera, ese empujoncito que a veces hace falta para seguir caminando por esta profesión porque es preciosa y da muchas alegrías pero es muy dura, hay que sacrificar muchas cosas por ensayos, y giras. Tiene que ser muy grande el respeto y el amor hacia esto para continuar.

-Va pasando el tiempo, y llega este 2020 complicado y difícil con la pandemia. ¿Cómo has pasado esa etapa de encierro obligatorio?

-Pues ha sido duro, me pilló en un momento muy bueno de trabajo, justo estaba ensayando con David Coria para irnos de gira en días y a la vuelta irme a otra con la Fundación Casa Patas, pero bueno era tal la “película” que estábamos viviendo que todo lo que no fuese salud pasó a un segundo plano. Lo viví en mi piso de Madrid y para intentar no pensar hice cosas que antes por falta de tiempo no hacía como leer, escribir y pintar. Cuando el tiempo nos para es para que pensemos, aprendamos y valoremos lo realmente importante y todo este tiempo me ha servido para eso y para encontrarme conmigo misma y descubrirme.

-Creo que para mantenerte en forma has hecho mucho ejercicio e incluso bailabas en tu piso, aunque algún vecino no lo entendía.

-Cogí la rutina de hacer un poquito de ejercicio todos los días, una tablita de estiramientos y también abdominales, me daba por sacar material y zapatear en casa y ya un día me imagino que el vecino de abajo no pudo más y se lió a darme escobazos en el techo como un loco.

-Esta crisis ha provocado que una gran parte de los tablaos hayan o vayan a cerrar. La situación es dolorosa y sobre todo preocupante. ¿Cómo ves el futuro Alejandra?

-Pues el futuro lo veo bastante incierto. Por desgracia la cultura en este país no es valorada, no se dan cuenta de que sin ella estamos vacíos, porque ella alimenta el alma. El flamenco recuerdo que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y es doloroso lo que voy a decir, pero se le está abandonando, la situación de los tablaos es crítica en estos momentos porque no reciben las ayudas que necesitan y la mayoría de ellos han cerrado o lo van a hacer. Me preguntas por los tablaos pero jamás entenderé tampoco como los teatros están vacíos por límite de aforo y los medios de transporte llenos, creo que ante eso está todo dicho y prefiero no pensar.

-Vienes a Almería a ver tu familia cada vez que puedes. Aquella chica que salió para Madrid con mucho miedo, no olvida su patria chica, pero tiene claro que su vida hoy por hoy gira en la capital de España.

-Son muchos los años que llevo fuera de Almería, dieciséis para ser exactos pero no todos han sido en la capital, tres de ellos fueron en Sevilla. Siempre llevo a mi tierra por bandera y es mi lugar de escapada para coger aire y llenarme de vida con mi familia y mis amigos de siempre. ¿Que si mi vida esta en Madrid hoy por hoy?. Si me llegas a hacer esta pregunta hace seis meses te diría que si, son muchos lazos los que me atan a Madrid, mi casa está allí, amistades, trabajo. A día de hoy no sé que contestar a esto, es mucha la incertidumbre que nos rodea y muy pocas cosas las que están en su sitio.

-¿Qué proyectos a nivel personal tienes de cara al futuro, aunque todo sea algo incierto?

-Pues mira yo soy de las personas que piensan que hay que tener varias opciones. Pienso que nunca hay que dejar de formarse porque hay tiempo para todo. El mundo de la danza ya es incierto de por sí, una montaña rusa en donde tienes temporadas muy buenas y menos buenas, a medida que vas creciendo tus prioridades van cambiando y en el futuro pues quien sabe si quizás es a ti a la que no le apetece seguir encima de esa montaña. Yo soy pedagoga en la especialidad de la Danza Española, pedagoga en la especialidad de Baile Flamenco y este año comienzo un master en gestión cultural. Mientras el mundo se va arreglando, habrá que aprovechar el tiempo.

-Con 35 años, imagino que queda artista para rato. ¿Qué pensamientos tienes ahora en cuanto al recorrido de una bailaora como tu?

-Seguir bailando. Hay algo que empezó a cuajarse antes del confinamiento y que por las circunstancias va más lento de lo que esperaba pero que algún día espero que vea la luz. Por muy feas que estén las cosas confío en que todo volverá a su sitio, tenemos que tener paciencia, ser positivos e intentar que nada ni nadie nos quite la ilusión de seguir hacia delante con nuestra vida, bailar es la mía y no la concibo de otro modo.

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