Los cómicos recargan de buenas vibraciones a los almerienses para 2026

Humor

Paco Calavera, Antonia Triviño, Pepe Céspedes, Makeba, Álvarito y Kikín Fernández estuvieron brillantes con sus monólogos basados en la calle

Pepe Céspedes, Makeba, Antonia Triviño, Kikín Fernández, Álvarito y Paco Calavera. / Fran Muñoz

Los ‘Cómicos de Almería’ (propios o adoptados) abrieron el sábado el tarro de las esencias del humor de esta tierra y recargaron de buenas vibraciones al público que llenó el Auditorio Maestro Padilla. Los clásicos Pepe Céspedes, Álvaro Vera, Kikín Fernández y Paco Calavera fueron acompañadas por las granadinas Antonia Triviño y Makeba, y el sexteto estuvo especialmente brillante con sus monólogos donde compartieron sus vivencias basadas en la calle, la memoria y la ardua vida laboral. Un espectáculo enmarcado en el programa de Navidad del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería.

La función se articuló como un mosaico de estilos, donde cada monologuista aportó su propia forma de mirar el mundo y transformarlo en risa. Comenzó Álvaro Vera, que hizo referencia a su vida laboral con el epígrafe en Hacienda de ‘Autónomo’, contó sus experiencias con su suegro italiano y lo bonito que está Almería en Navidad. Su comedia es explosiva, apoyada en los gestos y el cuerpo, en la exageración y en un lenguaje directo que conectó de inmediato con el público.

Siguió Kikín Fernández, muy afinado, que contó un relato hilvanado con el diccionario de las expresiones almerienses, que iba incorporando a la historia. Ahí aparecieron las palabras Posyaestá, Engurruñío, Enmallao, Ardiles, Retestinao, Somurmujo, Lambreazo, Carabonazo, Esturrear, Regomello, Follaero... Como siempre se mueve en el terreno de la cercanía, con un discurso ágil, enriquecido desde su experiencia como actor.

Antonia Triviño aportó una mirada fresca y mordaz desde la experiencia femenina, combinando inteligencia, ironía y una narrativa muy personal. Makeba es un torbellino, que no para de moverse y agrega su gran voz para la canción. Centró su monólogo en los estereotipos, y prejuicios, culturales, pues ella es granadina, de piel negra y pelo afro.

Pepe Céspedes estuvo especialmente inspirado, contando sus experiencias como padre en el colegio. Brutal en la historia del concierto de cuencos tibetanos ante una clase de mujeres que practican yoga en una asociación de vecinos. Como siempre, visualizó las grandes miserias de las personas.

Concluyó Paco Calavera, que recogió el hilo de ser autónomo y humorista a la vez, lo que dio pie a un monólogo muy divertido, con una fuerte carga de sarcasmo y crítica social.

La sesión de los cómicos en la Navidad es un clásico almeriense, una recarga de energía para afrontar las cursas que puedan deparar los próximos meses. Un aire fresco para cerrar con alegría la Navidad y regresar al trabajo con alegría. Su espectáculo fue ‘una panzá de reír’.

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