Josefina Aguilar gana el Premio de Poesía Blas de Otero-Ángela Figuera en Bilbao
Poesía
La escritora almeriense gana también el VII premio Internacional de Poesía Juan Rejano-Puente Genil
El Salón Árabe del Ayuntamiento de Bilbao acogió la entrega de los galardones de la 18ª edición del Premio de Poesía Blas de Otero-Ángela Figuera y la 26ª edición del Premio de Ensayo Miguel de Unamuno.
Estos premios literarios de Poesía y Ensayo, convocados anualmente por el Ayuntamiento de Bilbao, buscan preservar la memoria y difundir la obra de la escritora y de los escritores bilbaínos que dan nombre a estos galardones. Al mismo tiempo, fomentan la creación literaria y el descubrimiento de nuevos talentos, un propósito que se integra en el Plan Estratégico de Cultura de Bilbao 2023-2033.
El acto estuvo presidido por Gonzalo Olabarria, Concejal de Cultura y Gobernanza, quien estuvo acompañado por otras y otros representantes de la Corporación Municipal, las y los premiados y miembros del Jurado de ambas convocatorias. Durante la entrega de premios, Udane Goikoetxea puso voz a algunos de los textos escritos por Miguel de Unamuno, Ángela Figuera y Blas de Otero. Asimismo, Matxalen Ercilla al violonchelo interpretó algunas piezas musicales.
La participación en el Premio de Poesía Blas de Otero-Ángela Figuera 2025 ha vuelto a contar con una alta participación, con casi 1.000 trabajos presentados este año. Autores y autoras provenientes de Euskadi, del Estado, de Europa, América, Asia y África han participado en el certamen con sus trabajos. Destacan las obras llegadas desde Argentina (73), Colombia (55) o México (43), así como las dos obras presentadas desde China, las tres de Estado Unidos o las cinco de Marruecos. En concreto, se han presentado 975 obras en castellano, casi 30 más que el año pasado, y 21 en euskera.
El concurso es uno de los mejor valorados en el ámbito literario por su rigor e imparcialidad, y en la presente edición el nivel de los trabajos presentados ha destacado por su variedad temática y estilística, con ejemplos tanto de las corrientes más clásicas como de las últimas tendencias y vanguardias poéticas.
La premiada en la 18ª edición de los Premios de Poesía Blas de Otero-Ángela Figuera en la modalidad de castellano, fue la almeriense Josefina Aguilar Recuenco por Solo soy quien nada. La almeriense es profesora de Fotografía en un Instituto de Enseñanza Secundaria, además de volcarse en su fecunda trayectoria literaria, durante la que ha publicado los libros La eternidad menguante, VII Premio Internacional de Poesía Juan Rejano-Puente Genil; Leonora dentro, XLII Premio Leonor de Poesía; Aubade; Papá, Hiroshima no me deja dormir, Agni Inga Gani y Overbooking en el paraíso.
El Jurado valoraba que se trata de una obra “cargada de tensión lírica y textual, con una gran riqueza conceptual y simbólica”, que además “recoge los múltiples sujetos de la poesía contemporánea y reflexiona sobre la creación, el vacío y la nada existencial”.
La almeriense se lleva el Premio de Poesía ‘Juan Rejano’
El VII Premio Internacional de Poesía ‘Juan Rejano’ de Puente Genil recayó en la escritora almeriense Josefina Aguilar por su poemario ‘La eternidad menguante’. El jurado estuvo presidido por la poeta Concha García y compuesto por reconocidas figuras del ámbito literario como Isabel Pérez Montalbán, Juan de Dios García, Silvia Pratdesaba y Guillermo Busutil, con Antonio Roa como representante de la Asociación Cultural Poética (sin voz ni voto). La obra premiada, presentada bajo plica, destaca por su ambición lingüística y simbólica, así como por la originalidad con la que aborda la figura del matemático y escritor Lewis Carroll y las fotografías que realizó a las hermanas Liddell, inspiración de Alicia en el País de las Maravillas. El poemario se construye como un cuaderno secreto que explora la identidad, el reflejo y la sombra, con una estructura que emula sesiones fotográficas, transformando la quietud de la imagen en una metáfora del tiempo detenido. El tono híbrido entre lo científico y lo místico convierte ‘La eternidad menguante’ en una experiencia sensorial e intelectual, donde la poesía se convierte en el único medio capaz de hacer visible lo invisible. El jurado ha valorado especialmente la coherencia estética y la profundidad conceptual de la obra, que convierte la fotografía en una teología de la mirada.
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