Un libro recuerda la caída de las bombas en Palomares cuando se cumplen 60 años

Historia

Francisco Laynez Bretones acaba de publicar ‘Las bombas de Palomares 60 años después’ con el subtítulo ‘Personajes, mitos y leyendas’ en la Editorial Universidad de Almería

El doctor Francisco Laynez Bretones en su etapa en el Hospital de Huércal Overa trató con vecinos de Palomares.

El doctor Francisco Laynez Bretones acaba de publicar la obra Las bombas de Palomares. 60 años después con el subtítulo Personajes, mitos y leyendas en la Editorial Universidad de Almería. Esta obra aparece en un momento oportuno, ya que el próximo 17 de enero se cumplen ya 60 años de aquel accidente que pudo tener más consecuencias de las que provocó en su momento.

En este libro se recogen una serie de personajes que tuvieron una relación directa o indirectamente con las conocidas como las Bombas de Palomares. Recordar que el 17 de enero de 1966 un bombardero norteamericano colisionó con un avión nodriza en Palomares liberando accidentalmente cuatro bombas. Tres de ellas fueron localizadas rápidamente, pero dos se rompieron y liberaron plutonio radiactivo. La cuarta bomba cayó al mar y tardó 80 días en recuperarse. Durante esos días una pléyade de personajes curiosos se dejó ver por Palomares.

Según se recoge en esta interesante obra, André y Tito del Amo descubrieron que las bombas eran nucleares. El ministro Fraga y el embajador Duke, se dieron el famosísimo chapuzón en la playa de Palomares. Paco el de la bomba, un modesto pescador, indicó dónde estaba la bomba perdida. La duquesa de Medina Sidonia acudió al pueblo y terminó en la cárcel. Y el general Velarde descubrió cómo fabricar una bomba atómica. Mientras, los vecinos de Palomares sufrían para vender sus tomates y pescados. Y empezaron a controlar su salud en el controvertido Proyecto Indalo.

Manuel Fraga durante su famoso baño en Palomares.

Una de las personas que más ahondado en lo que aconteció en 1966 en Palomares y sus consecuencias posteriores, incluso con la publicación de libros es José Herrera Plaza que precisamente se encarga del texto de la presentación del libro. “Lo que pocos conocen es que durante veinte años fue el accidente más importante de la era nuclear, hasta Chernóbil. Desde 1945 no habían caído bombas nucleares en una población ni contaminado a sus habitantes y ello a pesar de que allí no se produjo detonación nuclear. Las autoridades de la dictadura no eran ajenas a la gravedad del suceso” cuenta Herrera.

Precisamente, Herrera en su presentación se hace eco del silencio que se vivió en torno al suceso. “Tal como se detalla en este libro, una combinación de oscurantismo y manipulación de cara a la ciudadanía comenzó desde los primeros instantes del suceso. Las dos naciones implicadas consensuaron una historia oficial ficcionada a la medida de sus intereses. Todos los parámetros relacionados con la contaminación fueron rebajados sin pudor, desde las superficies afectadas a los verdaderos niveles de radiactividad”.

Las bombas caídas en Palomares.

Herrera también cuenta que “cuando aparecieron cien análisis de orina con plutonio, éstos fueron rechazados por presunta contaminación de las muestras. La misma estrategia empleó Estados Unidos con los 1.586 positivos de la tropa que mostraban el plutonio alojado en los pulmones de sus soldados, tras solo dos meses y medio de estancia máxima. Durante casi veinte años se afirmó que nadie se había contaminado. Manuel Fraga Iribarne manifestó repetidas veces que Palomares se había quedado igual o mejor que antes del accidente”.

Lo que hace de este suceso una apasionante historia no es solo lo insólito de su naturaleza o la espectacularidad de la búsqueda marina de la bomba. Herrera Plaza apunta que “resulta que también es una historia abierta en el presente entre dos naciones, un viejo contencioso, donde prevalece una secular relación de poder en extremo asimétrica. Los causantes eran y son el país hegemónico, los que van de jefes imperiales, frente a la España de entonces: una dictadura fascista, pronazi, débil en lo militar y pobre”.

Francisco Simó Orts.

Otro dato que aporta Herrera en su texto de presentación de la obra es que pasó con los famosos bidones cargados de tierra. “Hoy se puede estimar que los 1.000 metros cúbicos de tierras contaminadas que se llevaron con todo tipo de publicidad, apenas alcanzaba al 2,5-3% de la superficie a descontaminar. Esta representación tenía como objetivo ahorrar muchos dólares de la costosa y arriesgada limpieza. La tropa no se hallaba formada ni se les dotó de equipos de protección adecuados. Lo fundamental era no llamar la atención de la prensa extranjera”.

También hace referencia a lo que se denominó Proyecto Indalo. “Con la llegada de la democracia, el Proyecto Indalo continuó experimentando con las personas de manera impune, perdurando el engaño al repetir hasta la saciedad el ya viejo mantra de que todo se había descontaminado. La experimentación, a través de la desprotección radiológica de los vecinos, permaneció impasible hasta mediados de los 90, tanto con gobiernos de derechas como los que se les suponía progresistas”.

En esta obra del doctor Laynez Bretones aparecen una serie de personas que de alguna manera estuvieron vinculados en ese tiempo con la zona del Levante almeriense, y en concreto con el accidente de Palomares. Por ello en la obra aparecen Eddie Fowlie, ‘el loco’ que se enamoró de Carboneras y que trajo a David Lean a este municipio para rodar en 1962, la película Lawrence de Arabia. Después Fowlie crearía una verdadera joya hotelera de cine como el Hotel El Dorado.

Otra persona muy vinculada a Almería y sobre todo que escribió tanto en ese tiempo fue el diplomático Rafael Lorente. Durante toda su vida fue un gran defensor de los vecinos de Cuevas del Almanzora, que no fueron realmente conscientes de lo que había acontecido. Un personaje también singular en esta historia fue Francisco Simó, conocido como Paco el de la Bomba. Este pescador con base en Águilas, fue testigo y vio caer una bomba en el mar. Fue clave para dar con la zona exacta donde había caído.

Manuel Fraga, en aquel momento Ministro de Información y Turismo, fue esencial para que el suceso nunca se haya olvidado. Si Palomares pasó a la historia y nunca se olvida fue precisamente por el famoso baño de Fraga, para demostrar al mundo que no había contaminación.

Novedades

La presentación de la obra Las bombas de Palomares 60 años después (Personajes, mitos y leyendas) será el lunes 12 de enero a las 20 horas en el Colegio de Médicos de Almería (calle Gerona número 11), y la entrada es libre. El acto lo presentarán Francisco José Martínez Amo, Presidente del Colegio de Médicos de Almería, y José Manuel Bretones Martínez, Presidente de la Asociación de Periodistas de Almería.

Hasta el momento, los pocos libros que se han publicado sobre Palomares trataban de los hechos que sucedieron aquel 17 de enero de 1966. “Mi libro no se centra no en los hechos, sino en las personas. Pero no sólo de las personas importantes que estuvieron entonces en Palomares (Fraga, Paco el de la bomba, la Duquesa de Medina Sidonia), también de los palomareños anónimos, del pueblo llano”, explica el doctor Laynez.

Entre los años 2004 y 2011 ocupó el puesto de Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital La Inmaculada de Huércal-Overa, el centro de referencia de los habitantes de Palomares. “Desde entonces he contactado con decenas de personas de Palomares y Villaricos, y me han aportado su visión personal de los hechos. Algunos de ellos nunca habían querido hablar de Palomares hasta que los entrevisté”, recuerda Francisco Laynez Bretones.

Otra novedad importante del libro son los dos capítulos que dedica el autor al Proyecto Indalo, que es como se denominó al estudio que desde entonces se realiza para investigar si la salud de los habitantes de Palomares ha sido alterada por el plutonio que llevaban las bombas.

“Hasta el momento sólo se ha publicado un artículo sobre este tema, y fui yo el autor del mismo (año 2017, Revista Clínica Española). En el libro detallo los escasos datos que han visto la luz sobre la salud de los palomareños, ya que sus conclusiones está ocultas, protegidas por la Ley de Secretos Oficiales de España. Critico igualmente que ningún organismo oficial haya querido realizar un estudio epidemiológico sobre los habitantes de la zona. También explico la ausencia de riesgo que supone ingerir alimentos procedentes de las tierras de Palomares o de sus costas”, sostiene Laynez Bretones que ha escrito libro que arroja más luz sobre lo acontecido en 1966.

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