César Vargas

Desintoxicación

15 de junio 2024 - 00:00

Ya está. Ha llegado. Hemos entrado de lleno en esa época del año carente de noticias e insulsa en lo futbolístico -en lo que a clubes se refiere, claro, puesto que ayer arrancó la Eurocopa-, algo intolerable en esta era de la sobreinformación en la que la audiencia quiere carnaza a todas horas mientras los medios deben ingeniárselas para vender lo que sea. La pescadilla que se muerde la cola. Generar noticias para mantener entretenido a un público que no acepta un respiro. Aquí es donde los representantes se mueven como peces en el agua. Teléfono en mano, se encargan de avasallar a unos y a otros. Una llamadita por aquí, una reunión por allá o un dejarse ver en alguna oficina son hechos más que suficientes para colocar a su representado en esas páginas ávidas de noticias que habitan en el parado mes de julio. Así, estos días ya hemos podido escuchar y leer que César Montes tiene mercado en Rusia -no debe retransmitirse la liga española allí-, que el Valencia ha tocado a la puerta de Embarba -si llaman, se les abre y se les recibe encantados- y que el Villarreal ha preguntado por Ramazani -está bien, ¿lo queréis?-. Es un juego en el que todos salimos ganando: los medios tienen su anzuelo, los representantes ponen en el escaparate a sus jugadores, los clubes tiran y aflojan en base a estos rumores y la audiencia sacia su profunda sed de fútbol. Sin embargo, especialmente este verano, me bajo de este tren en marcha. Si de por sí suele costarme horrores conectar con este deporte en vacaciones, el año vivido hace que necesite desintoxicarme del todo. Lo último que apetece, tras una temporada dantesca, es estar detrás de estos futbolistas que no han mostrado un ápice de arraigo ni de orgullo ni de amor propio. Si sus nombres suenan, que sea porque se largan. Si no, que no molesten. Que no jugueteen. Que no mareen. Y, sobre todo, que no nos vendan la moto. Bastante hemos tenido ya como para aguantar bailecitos veraniegos.

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