El parqué
Sesión de pérdidas
Mucho se está hablando del futuro de Rubi y su staff después de la derrota en Eibar y que ha sido la gota que ha colmado la paciencia de buena parte de la afición, que ya no quiere al técnico catalán al frente del equipo. Tras el pitido final en Ipurúa eran muchísimos los que pedían una reacción por parte de los dirigentes, hipotecados, no solo en el tiempo – tres temporadas de contrato– sino también en lo económico, habiéndolo firmado por un pastizal casi mareante, superior incluso a entrenadores de Primera, que ahora hace que esa decisión deba pensarse dos veces. Pero los números están ahí, solo invitan a creer que Rubi y su staff no pueden con ese trasatlántico, llamado a ascender en primavera. 8 puntos de los últimos 27 posibles no son como para estar tranquilos. Aunque Rubi trate de aislar a los suyos a modo de “burbuja” manteniéndolos ajenos a la realidad, las redes sociales claman por su cabeza, y lo saben. No solo por lo que leen o ven. Ya sintieron ese “enfado” en el partido frente al Dépor, donde la grada pitó y silbó al equipo. Siempre lo he dicho. O se confía o no se confía. Alargar la “agonía” es perder el tiempo. Si se gana al Ceuta y luego no se hace en Cádiz o en los partidos sucesivos, será un tiempo perdido del que luego quién sabe si te puedes arrepentir de lo que deberías de haber hecho y no hiciste. ¿Acaso Rubi y su staff no recuerda cómo llegó al banquillo del Almería en su primera etapa? Todos pensamos en aquel momento que fue una muy buena decisión por parte de Turki, pero tardía porque confiaron demasiado en el hasta entonces inquilino del banquillo.
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