Me siento culpable con facilidad

30 de enero 2026 - 03:08

Si la AEMET tuviese que predecir cuál es la situación de la UD Almería, lo más lógico es que apostase por la alerta roja. Fuertes rachas de viento se esperan al mediodía de la jornada dominical cuando se anuncie el nombre del técnico rojiblanco, producto de la silbatina del respetable en el estadio de la Vega de Acá. Cada vez son menos los creyentes a la religión ‘rubiana’ y el número de protestantes no para de crecer tras episodios como los de Ipurúa. Si la dificultad para entender las decisiones desde el banquillo dificulta el trabajo de los predicadores, más peliaguda es la misión de evangelizar su mensaje en sala de prensa. Lo más llamativo es, de puertas para dentro, normalizan el final tras asomar por la puerta y decir aquello de «todo en orden». Dicen que la ratificación es el preámbulo de un despido inminente. Son dos largas semanas de insistencia en la confianza en el proyecto, en la capacidad de revertir la situación y toda esa perorata que ya conocéis. «Almería, levántate y anda», tratan de gritar a los cuatro vientos para que todos lo sepamos. Como si, por arte de magia, todo fuese a cambiar. Como si los jugadores dejasen de estar demasiado cómodos y apretasen por voluntad propia. Como si la pizarra empezase a ganar los mismos partidos que pierde con demasiada frecuencia. Sigo defendiendo que esta plantilla debe pelear sí o sí por el ascenso directo. Ahora, cada vez estoy más cerca de esos protestantes cargados de razones para unirme a ellos que de los creyentes. «Me siento culpable con facilidad», suena en una de las estrofas de Repion. Porque confié, creí y, por desgracia, todo se está desmoronando. Lo de Ceuta suena a esquela.

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