El parqué
Caídas generalizadas
Superada la segunda crisis del curso, al Almería le toca corregir los errores y los desbarajustes que no le están permitiendo ser un equipo extraordinario. Rubi ha ganado tiempo y el calendario invita al optimismo. Un bache de dos meses que ha solucionado este grupo en los últimos diez días a golpe de calidad. Esta UDA, con Morci, Miguel y Arribas a la cabeza, conjuga el verbo ‘avasallar’. Todos somos conscientes de ello, y a la vista están las dos primeras medias horas de encuentro realizadas por la tropa rojiblanca: presión asfixiante y castigo bien por la vía individual o la colectiva a partir de un robo en campo rival. Hasta ahí bien. Pero no siempre sale cara al lanzar una moneda. Para que me entiendan mejor: no siempre vas a endosar un 3-0 a tu rival en menos de treinta minutos. El domingo, por ejemplo, de no ser por un Cádiz que pecó de inocente en la segunda parte, la resolución habría sido distinta. A título personal, eché en falta que Rubi no acabara con la línea de cuatro delanteros, que sigue partiendo al equipo, y reforzara el centro del campo con un interior más. Creo que es una variante con la que ganarías un mayor equilibrio y control, sobre todo con una ventaja a favor. Un déficit que incluso el propio Morci ya comentó en los últimos días en sus declaraciones postpartido. Y, a propósito de esa sensación de equipo partido, me remito a los datos: 36 goles en 25 jornadas. En los próximos dos partidos, el Almería no solo debe fijarse como objetivo sumar un pleno de victorias. Ganar un mayor equilibrio y regresar al bloque de octubre; ese es el verdadero debe y donde se espera, si se aspira al ascenso directo, dar con la tecla.
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