Análisis

César Vargas

Recuperar sensaciones

10 de enero 2026 - 03:06

La UD Almería arrancó su 2026 con positivas diferencias con respecto al 2025, pero también con inquietantes similitudes. Tras dos jornadas sin vencer, los de Rubi dejaron los tres puntos en casa frente al Granada para endulzar uno de los partidos más especiales del curso, lo más parecido a un derbi que poseemos. Sin embargo, y pese al resultado, el encuentro rojiblanco no se diferenció apenas de aquellos con los que puso fin al pasado año, con esas grises derrotas ante Burgos o Málaga —con Eldense de por medio— o el desesperante empate frente al Huesca. Incluso la victoria en Andorra fue rara. En todos esos choques hubo un denominador común: la poca continuidad que el Almería supo dar a sus escasos buenos momentos. Avisó Rubi a principios de diciembre de que llegaban bajo mínimos a este tramo. Y no pareció equivocarse. Mientras en otras etapas del curso las individualidades estaban en todo su esplendor, hay jugadores a los que parece habérseles apagado la estrella. Eso, sumado a los problemas que el equipo muestra como bloque en asuntos como la presión, las segundas jugadas o, todavía, el apartado defensivo, ha hecho que los rojiblancos hayan bajado el pistón. No obstante, tampoco vamos a ser más papistas que el papa; esto es Segunda con todo lo que ello conlleva: partidos plagados de interrupciones, rivales cerrados y equipos con carencias, incluido el Almería, acentuadas, además, por la plaga de bajas del vestuario. Por eso, no exigimos la excelencia. Es imposible alcanzarla en esta categoría. Lo que se pide es volver a ver a un Almería que no dependa de dos destellos y que regrese a la sobriedad que mostró en el segundo tramo de campeonato. Si se pudo entonces, se puede ahora.

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