El Pingurucho

aDRIANA vALVERDE

¿Alguien al mando?

Las subidas del agua y del IBI demuestran la nula capacidad de gestión del PP al frente de nuestro Ayuntamiento

Hace unos días conocíamos que el PP en el Ayuntamiento de Almería ha decidido subir el IBI una media de más de 100 euros por vivienda, a pesar de haber proclamado en campaña electoral por activa y por pasiva que el dinero, donde mejor está es en el bolsillo de los almerienses. No contentos con esa subida, que en algunos barrios supone el pago de casi 1.000 euros por familia, ahora acabamos de saber que también el recibo del agua va a experimentar un importante incremento, un 35,49 por ciento más, 127 euros de media, con lo que pasaremos a pagar casi 500 euros al año por este elemento vital para la subsistencia.

El PP justifica la subida del agua en que debe dar cumplimiento al Plan Hidrológico de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, pero poner en marcha todos los bastidores de la desaladora de forma progresiva era una obligación que arrastraba desde 2006, cuando se puso en marcha la planta, pues ésta precisamente fue la condición para recibir la subvención de Europa y como de la Junta de Andalucía para su construcción.

Los representantes del PP, que llevan más de 20 años gobernando nuestro Ayuntamiento, tendrían que haber trabajado en ello desde hace mucho tiempo para ir progresivamente poniendo en marcha los bastidores, dejar de esquilmar los Pozos de Bernal e ir incorporando a la desaladora los elementos de eficiencia energética necesarios que redujeran al mínimo el coste de producción, de manera que el aumento de bastidores apenas hubiera tenido consecuencias económicas para los almerienses. ¿Qué clase de gobernantes tenemos que han esperado al ultimísimo momento para cumplir el objetivo de que el consumo de agua potable de nuestra ciudad fuese cien por cien agua desalada?

Las subidas del agua y del IBI demuestran la nula capacidad de gestión del PP y su irresponsabilidad durante más de 20 años al frente de nuestro Ayuntamiento. Ellos presumen de superávit, pero no dudan en meter la mano en el bolsillo de los almerienses a la que éstos se descuidan. La alcaldesa prometió en campaña no subir los impuestos, así que estamos ante un fraude electoral mayúsculo que nos hace temer si la alcaldesa y su equipo trabajan por defender los intereses de los almerienses. Y, la verdad, echando un vistazo a su agenda de marketing y postureo nos preguntamos si hay alguien al mando.

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