EN los partidos políticos existen estómagos agradecidos al servicio de quienes les amparan, importándoles tres cominos las ideologías; camicaces que actuan en momentos puntuales y en defensa de quienes ven peligrar el poder. Aunque a todos nos asista el derecho a opinar y así lo recoja nuestra Constitución, merecerán siempre mayor crédito y atención aquellas opiniones que sean libres y no lleven apareada la contraprestación económica. Así que no pierdatiempo, Sr. Paco, ciertos apesebrados que, como usted, tratan de confundir a la galería sin mirar primero en qué situación se encuentran. Sus argumentos, torpemente expresados en la prensa, además de inoportunos ratifican su ingenuidad política, su servilismo y su incoherencia, suponiendo una clara coacción a los principios básicos de libertad. Esas prácticas ya no pertenecen a los tiempos presentes. Jamás a ningún demócrata ha de prohibirsele el derecho de asistir y reunirse con quien le plazca, expresar sus ideas e inquietudes donde considere más oportuno o realizar intercambios de pareceres.

Por suerte, la gran corriente que se está produciendo en toda Almería y su provincia arrastrará las basuras para que el caudal del río vaya con aguas limpias y nuevas y no contaminadas. La naturaleza es muy sabia y sabe cuando ha de mandar la lluvia a los espacios desérticos e improductivos para hacerlos ricos, eliminando a los parásitos.

Son las actitudes personales las que han de calificarnos y no los colores, ni los discursos, ni los carnés, en esta historia real y pasajera como es la vida. Esos son los mejores referentes: el respeto a las gentes y a la pluralidad de sus ideas, desde la aceptación de las mismas, aunque no las compartamos, por el bien de la convivencia pacífica y el mayor bienestar socioeconómico y político.

Otra cosa bien distinta es la servidumbre de algunos medios con aquellos que les pagan o les mantienen, olvidando, los financiadores, que son los mismos personajes que han visto frustradas sus aspiraciones políticas, precisamente, por no ser digamos que trigo limpio.

Nunca el porvenir podrá estar confiado a los oprtunistas del engaño, que actuan desde la sombra con sus malas artes desprestigiando a las personas, como tampoco a los acomodaticios. Será siempre para los hombres y mujeres con honestidad que creen en esos valores inalienables de los seres humanos que aspiran a que la política no siga devaluándose, sino que se convierta en el ejercicio más noble, fiable y eficaz de cuantos existan. La sociedad agradecerá todos los esfuerzos por conseguirlo, Don Diego.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios