Mañana migas

Polígono industrial

Hay muchas maneras de desprestigiar una ciudad, una de ellas es la que realizó el alcalde de Almería

Hay muchas maneras de desprestigiar una ciudad, una de ellas es la que realizó el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, al decir lo siguiente sobre el Casco Histórico: "El Casco Histórico o como a mí me gusta llamarlo: polígono industrial".

Fuimos muchos almerienses quienes al escuchar las palabras del ínclito no salimos de nuestro asombro. ¿Cómo puede un alcalde definir el Casco Histórico de su ciudad de esa manera? ¿Qué razones hay para pensar que el centro de una ciudad pueda parecerse mínimamente a un polígono industrial? Y, ¿quién querría eso?

La respuesta: alguien que enarbola el capitalismo salvaje y prioriza el dinero al bienestar de las personas. Un PP que lucha por eliminar la sanidad y la educación públicas. Un PP que se opone a la regulación de los alquileres y pone la alfombra roja a cuantos fondos buitres quieran hacerse con el parque de vivienda de nuestro país. Un PP que avergüenza en Europa hasta a los partidos de la derecha.

Dudo que alguien que trabaje en un polígono industrial diga que su puesto de trabajo está en un casco histórico. Es una barbaridad lo que salió de la boca del alcalde. Por desgracia, no nos sorprende. Estamos en una época donde el discurso político se ha infantilizado a unos límites terroríficos. Desde la llegada del trumpismo y sus vociferantes discursos de odio y sin sentido, cuyo objetivo es idiotizar, aún más, al americano de pick up, gorra y tabaco de mascar, no han parado de salirle imitadores que piensan que en España también hay confederados y gente con pieles de animales planeando asaltar el Congreso.

Ayuso y su "eliminar empleo" ante la abolición de la prostitución. Casado y su "estamos abocados al rescate" cuando tenemos unos presupuestos históricos gracias a los fondos europeos. Abascal y sus "menas"; o García Egea y su inoperancia política, llevándose zascas en forma de datos por parte de Yolanda Díaz cada miércoles en el Congreso.

Llevamos años escuchando decir que van a abrir Almería al mar y lo que hicieron fue construir dos moles que ocultan el Mediterráneo, destrozando el entorno de la antigua estación de tren con una operación urbanística sin precedentes.

No sabemos cuál de los muchos asesores que tiene Ramón, es quien le ha dicho que califique así al Casco Histórico. Nosotros esperamos que esto no sea un preaviso y que nuestro Casco Histórico se convierta de una vez en el centro cultural, social y económico que deseamos los almerienses.

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