Sin complejos

Víctor Hernández Bru

Director de EsRadio Almería

Racista

Especialmente grave es que el subdelegado del gobierno en Almería haya llamado racista a Góngora

Ha vuelto a hablar esta semana el alcalde de El Ejido y, si la pasada semana estuvo bien, denunciando la suicida política de inmigración del gobierno de España, del gobierno social-comunista, y el realojo de inmigrantes ilegales en hoteles de lujo, entre ellos uno en su municipio, esta semana ha estado aún mejor.

Y una de los apuntes más interesantes que ha dejado Góngora ha sido el de la Ley de Extranjería, que entre otras cosas señala como obligación del propio gobierno la de perseguir la inmigración ilegal, cosa que el ejecutivo de Pedro I El Falso se pasa por el ‘arco del triunfo’, como tantos preceptos de la legalidad. Pero hoy prefiero hablar de quienes, ante la valentía de un alcalde que defiende a su municipio, a sus ciudadanos y a la ley, han salido a defender a su partido político y a las tropelías que éste lleva haciéndonos a los españoles durante ya cinco años.

Especialmente grave es que el subdelegado del gobierno en Almería haya llamado racista a Góngora. José María Martín es ejidense, conoce bien lo que es ese municipio, que como señalaba ayer Góngora tiene un tercio de población inmigrante, lo que han supuesto las políticas municipales de integración, pero también la filosofía que, desde hace dos décadas, ha impregnado a todo el tejido socioeconómico del municipio hasta convertirlo en un ejemplo mundial de integración.

Y sabe muy bien, José María, lo que significa usar la palabra racismo en El Ejido, un municipio que sufrió durante años el estigma derivado de la generalización de unos hechos muy puntuales, que se pusieron por encima de ese clima de convivencia que, a diario, reina en el territorio ejidense.

José María sabe bien que a Paco Góngora, como a mí, como a la mayoría de quienes hemos recibido alguna vez ese calificativo, que se ha convertido en un miserable ‘comodity’ de la izquierda, cuando alguno de sus patanes políticos no sabe qué decir, nos importa un pepino la raza de cada persona. Y sabe bien que ellos, la izquierda manipuladora utiliza el término para confundir a quien se deje, para mezclar la exigencia de que se cumplan las leyes, entre otras las de las fronteras, con el concepto de raza, que nada tiene que ver con la procedencia de cada persona.

La única satisfacción de este fangoso asunto es recordar por qué en las últimas tres décadas, el socialismo se viene comiendo, en El Ejido, seguramente por este tipo de miserables comportamientos, eso mismo que tanto le gusta lucir a la madre de un famoso concejal del PSOE en Garrucha.

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