La Resistencia

Luz Belinda Rodríguez

Parlamentaria andaluza por Almería

El Valle de los Caídos

Espacio de reconciliación, un centro de espiritualidad y cultura y un conjunto monumental valiosísimo

Las sociedades más civilizadas demuestran su categoría moral en el respeto que le otorgan a sus muertos. La crisis sanitaria del coronavirus se ha llevado por delante la vida de decenas de miles de españoles. Tantos y en tan poco tiempo que, en muchas ocasiones, el trato dispensado a los fallecidos no ha sido el adecuado.

No se les ha podido velar, ni darles sepultura acompañados de sus seres queridos. Cientos de cuerpos han sido trasladados en camiones a otras provincias porque las incineradoras no daban abasto. Traslados en los que se han producido extravíos y confusiones de identidad, añadiendo más dolor al que ya de por si sentían sus familias. Ya sea por falta de sensibilidad o porque se ha pretendido minimizar la dimensión del drama, lo cierto es que buena parte de las administraciones públicas no han estado a la altura. Tampoco en esto. Han evitado los crespones negros, las banderas a media asta y los días de luto oficiales. Señales de duelo con las que se ensalza el valor de la vida humana expresando el pesar que supone su pérdida. Quiero pensar que el Gobierno reparará este error celebrando unos funerales de Estado acordes a la dimensión de la tragedia.

Contrasta esta frialdad en el trato a los fallecidos con la compasión, el cariño y hasta el mimo que los monjes de la Abadía del Valle de los Caídos dispensan a las víctimas de la Guerra Civil cuyos restos custodian. Allí se reza a diario por los muertos de ambos bandos. Sin distinción. La muerte los unió. El Valle de los Caídos es un espacio de reconciliación, además de un centro de espiritualidad y cultura y un conjunto monumental valiosísimo. Solo la pretensión sectaria de utilizarlo políticamente explica los ataques que recibe.

El último de los ataques tiene como protagonista, entre otros senadores de extrema izquierda, a la representante de Adelante Andalucía en la Cámara Alta, Pilar González, cuya firma aparece entre los promotores del enésimo Proyecto de Ley de Memoria Histórica que contempla nada menos que la posibilidad de llegar a demoler todo el complejo.

Frente a la propuesta destructiva de los talibanes, lanzo la mía a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, que tiene la competencia para hacerlo: Señora Ayuso, declare el Valle de los Caídos Bien de Interés Cultural y protéjalo así de quienes, por rencor e interés partidista, pretenden destruir un monumento a la reconciliación.

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