Brindis al sol
Alberto González Troyano
Maleficio andaluz
Miles de almerienses y no almerienses, cofrades y no cofrades, todos hijos de Dios, llegamos al tradicional por su piedad católica al primer viernes del mes de marzo, día 6, para acercarnos a la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación y poder depositar con unción espiritual un beso en los sagrados pies de la imagen sagrada salida de la gubia de Dubé de Luque, Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli, que se encontrará a veneración de los fieles, que generación tras generación, acuden este día cuaresmal a mirarlo y escuchar su palabra impregnada de una divina ternura y amor al prójimo.
No puedo dejar en el rescoldo de la memoria que esta tradición me la transmitieron mis tías maternas, Rafaela, María y Francisca, quienes con ellas, cogido de la mano, íbamos este primer viernes del mes de marzo a besar los pies de la milagrosa efigie de Jesús de Medinaceli de Navas Parejo, de cabello natural y revestido con una sobria túnica de terciopelo morado confeccionada por el Sindicato de la Aguja de Carmen Góngora, portando el escapulario sobre el pecho y cíngulo con borlas dorado, que se encontraba al culto en el templo de San Sebastián. Recuerdo a muchos fieles y devotos con vestidura morada, así como, al coadjutor en esa parroquia, el sacerdote secularizado con quien me confesaba, Diego Alonso Berbel.
Pero lo esencial en este breve artículo es hacer una llamada para acudir en devota peregrinación a venerar este viernes de Cuaresma a Jesús Cautivo de Medinaceli, titular de la Real, Ilustre y Sacramental Cofradía del Prendimiento, que procesiona penitencialmente el Miércoles Santo, para mostrarle con sencillez nuestra conciencia de fragilidad y el deseo de fraternidad, dejándonos mirar por Él, aguantándole con el corazón la mirada, porque aquel que se deja mirar por Él, se siente transformado, más aún, cuando los labios o las manos rocen como un poema místico sus pies con nuestros besos, máxima manifestación del amor que se lleva dentro, de la confianza que se tiene en Él por ser la verdad y la vida, y la esperanza.
Jesús de Medinaceli estará expuesto en veneración desde las 07:30 horas en la Catedral, siendo una ocasión de cercanía besarle y miradle a Él y también para asistir al misterio de la Eucaristía a las 9, 10, 11 y 19:30 horas para que entre en plenitud en nuestra vida interior, en nuestro corazón, tras recibir con anterioridad en el confesionario, ante el sacerdote, el Sacramento de la misericordia de Dios. Paz y Bien.
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