Azul verdoso y plata entre mármol rojo

10 de marzo 2026 - 03:07

Quietas las doce tórtolas que rematan los varales, recuerdo de la ofrenda que el muy modesto artesano José y su joven esposa María hicieron cuando se cumplieron los días de la purificación y llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor. Las tórtolas y los pichones eran, como dice el Levítico, la ofrenda de los pobres: “Presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio… Si no le alcanza para presentar un cordero, tome dos tórtolas o dos pichones”. Digna pobreza la suya, no miseria, porque quienes ni tan siquiera podían permitirse las dos tórtolas ofrendaban una décima de medida de flor de harina.

Brillando dulcemente en la acogedora media luz natural, enmarcado por el mármol rojo genovés de las columnas, la plata bordada sobre terciopelo azul verdoso del palio de Ojeda. En el manto de Eduardo Rodríguez, puesto ya sobre el pollero, aguarda el negro vacío que acogerá a la Candelaria como la puerta entornada de una casa hermosa, sí, pero sin luz ni vida hasta que la habite su Dueña.

Los respiraderos de Seco, sin el friso de flores, sin la candelería, sin la Virgen del Subterráneo que preside el frontal, parece un apunte puesto sobre el caballete del estudio de la casa de calle Vírgenes en el que esa vecina de toda la vida –del bautismo al funeral– de la Candelaria llamada Carmen Laffón pintó, allá por 1983, el que para mí es el mejor cartel pictórico, junto a los macarenos de Juan Miguel Sánchez y Maireles, de nuestra Semana Santa.

Cuánto Martes Santo quieto, callado, expectante, crecía en la acogedora y meditativa media luz dorada y rosa de uno de los más bellos templos sevillanos. Qué gozo ver como la Semana Santa va naciendo, sin ruido, con amorosos trabajos, en las iglesias en las que crecen los pasos, en las casas en las que resucitan las túnicas, en las dependencias de las hermandades en las que se van dando las papeletas de sitio, en las tiendas en las que los niños se prueban su primera túnica… Lo más hermoso: ver como se nos echa encima un barco seriamente llevado al son de cornetas y tambores, como se va un paso de palio y como llega la Semana Santa, tan callando. Azul verdoso y plata entre mármol rojo, crece el palio de la Candelaria en San Nicolás.

stats