OPINIÓN

Federico Galdeano

Una de cal y otra de arena

19 de febrero 2026 - 03:08

La vivienda es, sin lugar a duda, uno de los “buques insignia” del debate político actual, al ocupar día tras día los espacios privilegiados de la prensa escrita y digital, así como las conversaciones de miles de jóvenes, que se preguntan en qué momento de sus vidas podrán acceder a una vivienda.

Cuando miramos la forma en la que los poderes públicos afrontan esta problemática, observamos, como reza la expresión, “una de cal, y otra de arena”. El presidente Sánchez acaba de anunciar la puesta en marcha del fondo España Crece, que movilizará 23.000 millones de euros para construir 15.000 hogares al año. La líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha puesto también la vivienda como eje principal de acción, anunciando que, si accede a la presidencia andaluza en las próximas elecciones, pondrá en marcha un plan de construcción de 100.000 viviendas públicas y una línea de ayudas para aplazar el pago del 20% correspondiente a la entrada del inmueble.

En ambos casos, se aprecia una línea de trabajo clara: la de poner a disposición de los ciudadanos los fondos públicos a los que han contribuido religiosamente mediante el pago de tributos, para ayudar a aquellos que tienen serias dificultades a la hora de acceder a un techo, como es el caso de los jóvenes.

En nuestro país, sin embargo, el grueso de las competencias en materia de vivienda está en manos de las Comunidades Autónomas y los municipios, y eso, en nuestra tierra, significa que esas competencias están, mayormente, en manos del PP de Moreno Bonilla.

El Bono Alquiler Joven, financiado en su totalidad con fondos estatales, pero gestionado por la Junta de Andalucía, muestra cada año un funcionamiento nefasto. Miles de jóvenes batallan contra una web que colapsa y un funcionamiento injusto que premia al que llega antes y no al que más necesidad tiene.

En cuanto a la nueva Ley de Vivienda del PP en Andalucía, más de lo mismo. Bajo el mantra de la “colaboración público-privada” han depositado en manos de los especuladores el acceso a la vivienda. Esta ley no protege al vulnerable, sino que da espacio de juego al que trafica con este bien básico.

Difícilmente se podrá resolver este problema en el corto o medio plazo si, a cada solución que pone el PSOE encima de la mesa, le sigue un PP entregado a poner piedras en el, ya de por sí, difícil camino de acceder a una vivienda.

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