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Rafael Padilla
Todo se puede decir
La Caja Rural Provincial de Almería, germen de lo que es hoy la primera cooperativa de crédito de España, abría su primera oficina en la calle Méndez Núñez 28, en un pequeño local de apenas 15 metros cuadrados compartido con la Unión Territorial de Cooperativas del Campo (UTECO) en abril de 1966. Sesenta años después de estrenar una sede física en la que se concedieron los primeros créditos para financiar proyectos, inversiones y necesidades de las cooperativas agrícolas, el Grupo Cooperativo Cajamar cuenta con un Centro Financiero de referencia internacional en el PITA, un edificio a la vanguardia en sostenibilidad energética y ambiental y en habitabilidad concebido a la carta con más de 75.000 metros cuadrados en el PITA y en el que trabajan en torno a 1.200 personas proporcionando servicios tecnológicos e instrumentales a su actividad.
Un recinto eficiente e inteligente que genera su propia energía, reutiliza el agua y se regula de motu proprio en base a los parámetros que registra automáticamente para aplicar las mejores condiciones de temperatura, humedad, iluminación. Es, sin duda, el proyecto arquitectónico más ambicioso del ecosistema financiero español de la última década, una instalación que ya ha recibido varios premios y que hace un mes impresionaba a los más de 40 representantes que participaron en la asamblea de la banca cooperativa europea. Diario de Almería ha realizado un viaje al interior del Centro Financiero de Cajamar y este domingo te permite conocer -en primicia- cada uno de sus rincones y cómo se trabaja en esta infraestructura singular diseñada por Arquitectos Ayala como un emblema del trabajo colaborativo. Puedes leerlo aquí.
A pesar de su floreciente expansión, con casi 1,8 millones de socios y 5.141 empleados que prestan servicio a más de 3,9 millones de clientes en 952 oficinas repartidas por todo el país, el Grupo Cooperativo Cajamar decidió trasladar la sede social de su cabecera, el Banco de Crédito Social Cooperativo (BCC), de Madrid a Almería y erigir en el PITA una infraestructura de referencia que abría sus puertas en julio de 2024. Una doble apuesta por esta provincia, teniendo en cuenta que uno de los grandes objetivos de contar con este buque insignia a la vanguardia de la banca española en esta tierra era captar y retener talento. Y me consta que lo están consiguiendo. El ADN almeriense y el compromiso social con el progreso de la provincia son innegables a estas alturas para una entidad que destinó sus primeros beneficios, porque así lo quiso Juan del Águila, a comprar las tierras en las que se construyó la estación experimental ‘Las Palmerillas’ que hoy es un centro tecnológico de referencia para la innovación en agricultura intensiva, principal sostén económico de Almería.
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