¿Qué eh lo que eh?
José Antonio Hernández
Urnas con síntomas de agonía
En alguna ocasión, alguno de ustedes se ha parado a pensar en lo agobiante que resulta el parloteo interior que nos acompaña de la mañana a la noche, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos? Sin duda, no existe un amigo más fiel que ese. Es imposible quitárselo de encima. De hecho, si observamos la propia mente, siempre hay un monólogo en marcha. Durante todo el día. Es un ruido ininterrumpido y sin fin. ¿Y de qué se trata? Pues sencillamente, de unos juicios, comparaciones y menosprecios que, a su vez, proceden de valores y creencias que hemos atrapado a lo largo de la vida y de una manera totalmente inconsciente. Y, lo peor, es que la mayoría no han sido examinados, ni puestos en duda. Por si fuera poco, los hemos usado para crear los propios modelos mentales. Y, acto seguido, el propio parloteo mental, ha utilizado esos modelos para crear la vida que vivimos. Esto nos complica mucho la vida y nos plantea un sinfín de problemas, ya que vivimos como secuestrados, de una manera totalmente inconsciente, por esa serie de ideas y valores.
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