El IVA de los galeristas

05 de febrero 2026 - 03:09

Los chamarileros del arte están en pie de guerra porque, tras reiterados intentos, el gobierno se niega a rebajarles el IVA que aplican en la venta de una obra, fijado todavía hoy, como sucede en la inmensa mayoría de productos y servicios, en el 21 %. Argumentan que otros países europeos como Francia o Alemania lo tienen mucho más bajo, similar al que tiene en España el sector del libro, y que ellos son generadores de cultura, no solo comerciantes. Anuncian huelgas y otras acciones sin que ello parezca, por ahora, que vaya a cambiar la cosa. La inmensa mayoría de los artistas en España, pintores y escultores, tenemos una opinión muy desfavorable de los galeristas por diversos motivos que enumerar ahora desbordaría la extensión de este texto, pero, con carácter general, la problemática que sufre el sector es, básicamente, su inexistencia como tal, pues los datos de ventas, para un país de cincuenta millones de habitantes, son ridículos; probablemente motivado por la ignorancia y el atraso secular del nivel cultural patrio, pero también por las malas prácticas del gremio de vendedores durante décadas, que nunca han pasado del estatus de comerciantes trapicheantes sin verdadero conocimiento de lo que es y debe ser el arte de calidad. Podrían vender fruta, zapatos, cuadros o cualquier otra cosa. La figura del galerista es la evolución del marchante decimonónico, un intermediario entre el artista y la nueva clientela de la burguesía, un estamento social con ínfulas y deseos de parecerse a los antiguos mecenas, como la Iglesia o la nobleza. Desde su origen, la figura del marchante-galerista es la principal causante de la degeneración del arte en la sociedad, pues su actividad determinó una demanda engordada y la vulgarización, por tanto, del producto, que ha ido rebajando su calidad de una forma progresiva hasta llegar a la comercialización de la basura. Han pretendido siempre tener el monopolio de las ventas, por encima del artista, pero la misma democratización del medio, que ellos generaron, está acabando por destruirlos, convirtiéndolos en figuras superfluas. La aparición de internet y las redes ha generado la posibilidad de contacto inmediato entre el comprador y el artista, de forma directa, anulando por tanto la figura del intermediario; a ello hay que sumar que el IVA que aplica el artista, cuando vende él directamente, es del 10%. Pese a las ferias, que solo permiten acudir a galeristas y nunca a artistas directamente, el mundo de estos impostores se acaba. A ver si no queda ni uno.

stats