Resistiendo
Andrés García Ibáñez
Zuloaga y George Fearing
Las convocatorias electorales autonómicas, se van sucediendo. Nuestra elitista, endogámica y privilegiada grey política ¿en qué está pensando? El gobierno pobresista, sin novedad. Tierra quemada, inundada y sal. Que las malas hierbas lo invadan todo. La oposición ¿qué hace falta para que sean conscientes de la vital necesidad de alcanzar acuerdos coherentes que permitan trabajar sin dilación para reconstruir y regenerar nuestra arruinada Nación? Ya no hay más turnicidad. La naturaleza de la izquierda española es fanáticamente feudal y antiespañola. Lo es porque en el seno de la Hispanidad, su historia ha forjado un compromiso y valor ético vital: Nunca rendirse a la injusticia. Por eso el rey Felipe II dijo “España solo teme a Dios. Después de él, a nadie”. Si les preguntamos a la recua de políticos profesionales seguro que en el ágora dirán aquello de “trabajamos por el interés general”. Entonces ¿por qué estamos anegados por esta infame decadencia? ¿Dónde quedó el interés general de los españoles desde el quebranto moral, cultural, político y social ocurrido el 11 de marzo de 2004? Politraumatismo que degenera en fractura abierta cuando se blanquea el terrorismo de ETA. Leemos titulares en la prensa que dicen que los jefes de la banda “disfrutan de semilibertad”. Hay que ver ¡como hemos progresado! ¿De qué libertad y progreso disfrutan nuestros conciudadanos asesinados y mutilados por los terroristas? ¿De qué libertad y progreso disponen sus familias? Los lacayos del poder terminan su patético viaje convertidos en monstruos que lo devoran todo. Bestias que en su afán por dominar las vidas ajenas terminan por creerse divinos. Dominus et deus. Victimistas que manosean la política y tratan de controlar la historia falsificándola. Armados con el poder legislativo perpetran el derecho, la obligación deontológica y la justicia. Desde la antigüedad sabemos que son los tiranos quienes tienen por costumbre decretar leyes desenfrenadamente. Cuanto más corrupción supure una autocracia, más oportunistas y disparatados son sus mandatos. Juegan a ser filósofos aunque con todas sus intenciones traicionen, ahoguen y embarren ética, estética y hermenéutica. El Minotauro que habita en Moncloa y sus corifeos, han convertido el lugar en una trinchera para parapetar su comportamiento. Antes de llegar al poder y durante su ejercicio. Delenda est tyrannia.
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