Ciencias Experimentales

Macarena Del Mar Jurado

KIT DE SUPERVIVENCIA BACTERIANO

02 de mayo 2025 - 03:08

Debido al apagón energético masivo que recientemente ha afectado a la Península Ibérica, como sociedad nos ha tocado vivir otro acontecimiento histórico trascendental e inesperado (y ya van demasiadas “anécdotas” para la colección de esta generación). Mientras esperábamos a recobrar la normalidad, recuperar luz e internet, nos tocó echar mano de linternas y transistores y, por ende, de pilas para hacer funcionar estos artefactos.

Buscando estas codiciadas fuentes de energía tradicionales, sentí cierta envidia de determinadas bacterias: << ¡Quién fuera Geobacter metallireducens para generar electricidad! >> (anhelos de microbióloga). Y es que este microorganismo, una bacteria anaeróbica, gramnegativa y con forma bacilar, aislada por primera vez de los sedimentos de ecosistemas acuáticos, fue uno de los primeros en ser estudiado por su capacidad para transferir electrones a electrodos. Esta habilidad para transmitir electricidad pronto llamó la atención de la comunidad científica y dio lugar al desarrollo de herramientas tan interesantes como las Celdas de Combustible Microbianas (o MFC, por sus siglas en inglés, Microbial Fuel Cell), que se basan en la capacidad de estas geobacterias para llevar a cabo la conversión de desechos orgánicos (incluyendo algunos compuestos complejos de degradar como el fenol) en dióxido de carbono. Durante este proceso metabólico se liberan electrones que, gracias a estos dispositivos (MFC), son dirigidos a un electrodo, permitiendo generar energía eléctrica a pequeña escala.

En definitiva, el estudio de esta y otras bacterias similares no sólo contribuye al desarrollo de metodologías destinadas a la producción sostenible de energía, sino también de estrategias de biorremediación de suelos y aguas contaminadas. Precisamente, aunque suene a ciencia ficción, las MFC son dispositivos basados en una tecnología que ya desde la década de 1990 se viene investigando y explorando su aplicación en las plantas de tratamiento de aguas residuales con el objetivo de tratar el agua y generar energía, siempre bajo el prisma de una concepción de tecnologías de bajo coste económico y ambiental. Es decir, un 2x1 de biotecnología microbiana considerada buena, bonita y, gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología, cada vez más barata. Entonces, ¿incorporamos bacterias a los básicos imprescindibles del kit de supervivencia?

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