Manos de mujer

03 de marzo 2026 - 03:07

En Almería hay un trabajo del que se habla poco, aunque está en casi todas las mesas. Un trabajo que no sale en las fotos de los invernaderos ni en los datos de exportación, pero que sostiene el “modelo Almería” día tras día: el de miles de mujeres en el manipulado hortofrutícola.

Muchas empiezan cuando aún no ha salido el sol. Se levantan con prisas, dejándolo todo preparado, niños que tienen que ir al cole o padres con necesidad de ser atendidos. Luego llegan a la nave y empieza otra carrera: horas de pie, manos rápidas, frío en las cámaras, movimientos repetidos, ritmos intensos. Y, al terminar, vuelta a casa con la misma mochila: la compra, los deberes, la cena, la lavadora.

Es un esfuerzo que se nota en la espalda, en las muñecas, en el cansancio que se acumula como una piedra en el bolsillo.

Y, sin embargo, gracias a ellas, nuestras frutas y hortalizas llegan en perfectas condiciones a España y a Europa. Ellas son parte esencial de esa prosperidad que tanto reivindicamos. Por eso, cuando hablamos del liderazgo agroalimentario de Almería, no podemos hacerlo mirando solo a los números.

Hay que mirar también a las personas. Y, especialmente, a las mujeres que han sostenido durante años una parte clave del engranaje, muchas veces en categorías peor pagadas, con contratos temporales o parciales que no siempre son una elección, y con menos oportunidades para ascender.

La Proposición No de Ley registrada por el PSOE en el Parlamento andaluz va justo a ese corazón: dignificar el empleo, reforzar derechos, cuidar la salud laboral con perspectiva de género, y poner en marcha un plan integral con presupuesto, calendario y seguimiento. Porque si un sector es puntero, también debe ser ejemplar.

Conciliar no puede ser un lujo. Adaptar puestos en embarazo y lactancia no puede depender de la buena voluntad. Y evaluar riesgos pensando en el cuerpo y las tareas reales de las trabajadoras es, simplemente, hacer bien las cosas.

Almería no sería lo que es sin esas manos. Prestigiar el sector también es prestigiar a quienes lo levantan cada día. Y si queremos un futuro fuerte para nuestra agricultura, empecemos por lo más básico: trabajo digno, salarios justos, y respeto. Para ellas. Para sus familias. Para toda Almería.

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