¡¡Inútiles!! ¡¡Despertad!!
Michelin y Cabo de Gata
En la gestión del territorio tendemos a trazar límites nítidos entre espacios productivos y de conservación. Sin embargo, la ciencia nos enseña que la biodiversidad no entiende de lindes administrativas, sino de continuidad de hábitats, conectividad funcional y calidad de los ecosistemas. En Almería contamos con un ejemplo singular de cómo la actividad industrial puede transformarse en un aliado estratégico para la preservación del entorno; se trata del Centro de Experiencias Michelin en Almería (CEMA).
Hace unos días tuve la ocasión de conocer los resultados del estudio “Biodiversidad: inventario de la fauna vertebrada en el CEMA”. No estamos ante un simple catálogo de especies; es una evidencia científica de cómo 4.500 hectáreas con uso industrial especializado, pueden funcionar en la práctica, como zona de amortiguación y conectividad para el Parque Natural Cabo de Gata–Níjar y su entorno.
Los datos son elocuentes. El inventario documenta una alta riqueza faunística, con presencia de especies catalogadas en peligro crítico, en peligro y vulnerables. Confirma la observación de taxones de alto valor ecológico como el águila perdicera, el búho real, la ganga ortega o la grajilla occidental, entre otras. La lectura del conjunto confirma que la actividad de la empresa, correctamente gestionada, no sólo es compatible con la fauna silvestre, sino que ofrece refugios seguros y recursos, frente a perturbaciones externas.
Desde una perspectiva técnica, merece subrayarse el enfoque proactivo de gestión aplicado por Michelin; como la instalación de bebederos y comederos estratégicamente ubicados, refugios y microhábitats, y una planificación espacial que considera zonas de baja perturbación durante periodos sensibles (por ejemplo, nidificación). Esta red de puntos de agua y cobijo multiplica el efecto de las Salinas de Cabo de Gata, favoreciendo un flujo constante de aves y otros vertebrados que rotan entre ambos enclaves en función de la disponibilidad de recursos.
El compromiso de Michelin, articulado en medidas concretas, marca un camino que otras empresas pueden recorrer como parte de su Responsabilidad Social Corporativa y de una gestión estratégica del patrimonio natural. Porque, más que oponer producción y conservación, el futuro pasa por integrarlas en proyectos que preserven la función ecológica del territorio y, a la vez, aporten valor a la sociedad.
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