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Tradición y trascendencia
Salamanca es una de las ciudades más antiguas y con mayor trascendencia histórica de España. Su origen se encuentra en la Primera Edad del Hierro en la Península Ibérica (800 a.C.) Comenzó siendo una aldea de agricultores en el cerro de San Vicente, sobre el río Tormes, afluente del Duero. El Tormes discurre por las provincias de Ávila, Salamanca y Zamora. Nace en Navarredonda de Gredos, Ávila. La pequeña aldea se fue extendiendo a lo largo de la plataforma rocosa denominada Teso de las Catedrales. Antes de la llegada de los romanos, pasaron los vacceos y vettones. A mediados del siglo IV a. C. era la ciudad celtíbera de Salmantica. En el año 220 a.C. contaba con una población que rondaba los cinco mil habitantes. Precisamente en ese año, la ciudad entrará por la puerta grande de la Historia debido a la estrategia expansiva del general cartaginés Anibal Barca. Las tropas que comandaba asaltaron Salmantica ayudados por un escuadrón de cuarenta elefantes. Los romanos no tardaron en llegar. La ciudad se convirtió en un enclave primordial dentro de la Vía de la Plata. Esta calzada unía Mérida y Astorga. La ingeniería romana construyó el impresionante puente de Salamanca, donde se encuentra el Verraco Celtíbero, escultura de granito en forma de toro de la cultura de los vettones. El Verraco quedó inmortalizado en una de las obras maestras de la literatura española; El Lazarillo de Tormes (1554) El toro y el puente forman parte del escudo de la ciudad. En el 27 a.C. Augusto reestructuró la provincia de Hispania Ulterior, creando la jurisdicción de Lusitania, con capital en Emérita Augusta. Salmantica quedó dentro de la nueva provincia. El declive de Roma, siglo V, y las sucesivas invasiones de los pueblos germánicos, marcaron el inicio de setecientos años de decadencia para la ciudad. Crisis que se agudizó con la invasión musulmana. La ciudad quedó en tierra de nadie y azotada por continuas razias. Largo camino hasta el crucial siglo XIII. En 1218 el rey Alfonso IX de León elevó la antigua escuela catedralicia al rango de Studium Generale, embrión de la Universidad de Salamanca, que daría al mundo la Escuela de Salamanca (1526-2026) Este año conmemoramos su quinto centenario. Su trascendencia no solo pervive. Los españoles del presente debemos estar a la altura de su calidad y exigencia si queremos curar nuestra cainita ceguera.
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