Brindis al sol
Alberto González Troyano
Un par de libros
Ustedes perdonen el latinajo, pero es que me acabo de enterar de que tengo un amigo “mildfun drinker”. Él también se acaba de enterar. Y es que el nombrecito acaba de llegar a España aunque ya lleva algún tiempo circulando. Se aplica a un tipo de consumidor de vinos y alcoholes que alterna bebidas alcohólicas y bebidas sin alcohol en una misma comida o reunión. Ahora se llaman “mildfun drinker” (bebedores conscientes), aunque siempre han existido los “abstemios moderados”.
Mi amigo nos sorprendió hace unos meses cuando, en lugar de un gintonic de aperitivo, varias copas de vino y un chupito de vodka, como toda la vida, pidió agua con gas, luego una cerveza sin alcohol, luego una copa de vino y por fin otra cerveza sin. Desde entonces sigue esa misma rutina cada vez que comemos juntos, así que, cuando me enteré de que existía la categoría de “mindfil drinker” me apresuré a comunicárselo para que sepa que está en la más moderna de las ondas. Porque la tendencia, al parecer, es mundial y numerosa. Tengo algunos datos. El más llamativo es el de la muy bebedora Alemania donde, según el German Wine Institute, este tipo de consumidores de alcohol “conscientes” suponen ya el 25 % del total de las personas no abstemias.
Esta tendencia va ligada al auge de los vinos y licores sin alcohol, que van ganado mucho terreno. En otro país gran consumidor de alcoholes como es el Reino Unido –la Pérfida Albión de siempre- el mercado de los vinos sin alcohol creció un 35 % en 2024, según la consultora IWSR. Y en Estados Unidos calculan que el sector de vinos sin o bajos en alcohol (NoLo) crezca a un ritmo del 12 % anual hasta 2027. Esto es posible porque los vinos 0,0 están superando la dificultad de conseguir que no se pierdan aromas y estructura durante la extracción del etanol. La carrera tecnológica es global. En España -líder en estos vinos junto a Alemania- bodegas como Freixenet y Torres han perfeccionado sistemas de destilación al vacío y ósmosis inversa, logrando vinos 0,0 que ganan medallas en concursos internacionales. En California, bodegas avanzadas como Ariel Vineyards o St. Regis emplean columnas de espiral que separan suavemente el alcohol, preservando los compuestos volátiles del bouquet. Hasta la crítica especializada comienza a tomarlos en serio: Decanter y Wine Spectator ya tienen secciones de evaluación de vinos bajos en o sin alcohol. Pues conmigo que no cuenten.
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