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El “cortarse la coleta” fue un acto de valor y absoluta entrega emocional, realizado en silencio y ante miles de personas, devolviendo a esa tradición su fuerza original. Morante de la Puebla, dejó sin palabras al público de Las Ventas el pasado 12 de octubre, cuando, tras cortar dos orejas se cortó la coleta: el gesto simbólico que marca la retirada definitiva. Entre lágrimas, el diestro comunicaba su adiós, poniendo fin a una trayectoria marcada por la pasión y también por la lucha silenciosa contra un problema de salud mental que «desconecta el cuerpo de las emociones».
Quiero ser muy claro con mis comentarios: fui seguidor de Morante de la Puebla, desde sus inicios, admirando su magisterio taurino de su gran calidad artística, soportado en mucho al toreo de antaño, por su humildad y sencillez. Nada que ver por el Morante de la Puebla que hemos visto en los últimos años.
Como ya se ha publicado, el regreso del cigarrero comenzará el Domingo de Resurrección, junto a Andrés Roca Rey y David de Miranda, uno de los toreros revelación el pasado año.
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